JELENA DOKIC: “QUERÍA TENER UNA VIDA NORMAL Y PODER JUGAR AL TENIS EN PAZ”

La australiana de origen croata hizo temblar a la N°1 del mundo de ese entonces, Martina Hingis, venciéndola en la mismísima catedral de Wimbledon en 1999. Incluso llegó a las semifinales del torneo londinense un año después, cuando jugó ante Lindsey Davenport y, en 2004, alcanzó su mejor posición dentro del circuito de la WTA, siendo la N°4 del mundo. Sin embargo, la carrera de Dokic quedó marcada por los conflictos con su padre Damir.

Jelena Dokic revela en su autobiografía los abusos de los que fue víctima, a manos de su propio padre; “Me pegaba realmente con violencia”.

En su libro “Indestructible”, la ahora entrenadora y comentarista deportiva de 34 años decidió narrar los episodios de violencia que vivió desde que comenzó a practicar el tenis.

“Lo que más dolía era el maltrato emocional, más que el físico. Escuchar a los 11 o 12 años lo que me decía, esas cosas tan sucias, era lo que más me costaba digerir”

En el mismo, cuenta que era golpeada con un cinturón de cuero y recibía patadas en las espinillas por no entrenarse bien, por lo que solía quedar magullada y ensangrentada después de las sesiones de entrenamiento. Revela golpes continuos por parte de su progenitor, también escupitajos en la cara y un alto grado de violencia verbal.

Uno de los momentos más memorables en la carrera de Jelena Dokic se convirtió, tal vez, en uno de las situaciones más difíciles durante su adolescencia. La australiana hace referencia a Wimbledon (2000), cuando cayó ante Lindsey Davenport en una de las semifinales; “ese debería haber sido uno de los mejores momentos, pero después del partido mi padre pensó que yo era una vergüenza y no me permitió volver al hotel”. La reacción de su padre la obligó dormir en las instalaciones del All England. “Tuve que quedarme en Wimbledon en el salón de jugadores esa tarde y esa noche, e intentar dormir allí. Me escondí esperando que nadie me fuera a encontrar, pero los limpiadores lo hicieron a las 11 de la noche. Tuve que buscar otro lugar donde dormir por la noche, sin dinero, sin tarjeta de crédito… nada”, comenta en su biografía.

Su padre

Damir Dokic es veterano de guerra, ex combatiente en la Guerra de Croacia en la que luchó para los serbios. Estuvo suspendido durante seis meses en los torneos organizados por la WTA, después de lanzar múltiples insultos por el tamaño de su porción de salmón en la sala de jugadores del US Open en el año 2000. Ese mismo año, en Wimbledon, tuvo inconvenientes con algunos espectadores y además le rompió el teléfono a un periodista.

Ha estado en la cárcel por amenazas y posesión ilegal de armas. Golpeó a periodistas e insultó a organizadores de diferentes torneos, hasta que la WTA decidió apartarlo de las instalaciones tenísticas. En el año 2009, fue detenido por la policía serbia tras haber amenazado al embajador de Australia en ese país con una granada en mano.

Cerca del suicidio

Los constantes maltratos que sufrió a lo largo de su juventud la llevaron al extremo de querer quitarse la vida. Se sentía menospreciada y no quería seguir bajo la supervisión de su padre. Así lo cuenta en su autobiografía: “Sentí que todos estarían mejor si yo no estaba aquí. Todo lo que quería era tener una vida normal y poder jugar al tenis en paz. (…) Perdí la confianza y la autoestima, e incluso cuando me fui de casa mi padre me hizo pasar por un infierno y mi vida fue realmente difícil”.

La profunda depresión en la que cayó la tuvo alejada de las canchas durante casi cuatro años. Entre 2005 y 2008 disputó apenas un Grand Slam, por lo que cayó de la cuarta posición del ranking hasta el puesto 621. Regresó en 2009 para disputar el primer Grand Slam del año en Australia, al mismo tiempo que su padre era arrestado en Serbia. Acompañada por su novio, a quien le agradece y le dedica algunas páginas de su libro por el apoyo que le brindó, Jelena llegó hasta los cuartos de final y parecía que volvería a meterse en las primeras planas del mundo del tenis, pero su nivel nunca fue el mismo.

“Hice todo lo que pude haber hecho por él y mi familia: cuando salí de casa le di todo mi dinero y seguí haciéndolo durante años. Pero llegó a una etapa en la que ya no se trataba del tenis; se trataba de si alguna vez podría volver a vivir una vida normal después de casi suicidarme”

Hoy por hoy, la ex tenista se desenvuelve como comentarista deportiva en una cadena de televisión australiana. Dejó atrás la crudeza de su pasado y piensa en disfrutar de su vida, aprovechando que se sacó de encima a quien fuese su karma durante décadas. “Viví durante casi 30 años con algún tipo de dolor, así que creo que era hora de seguir adelante y mirar hacia el futuro (…) tengo la suerte de estar aquí, todavía pienso que soy más afortunada que la mayoría”.

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Marcelo Becerra Concha (Twitter: @Marcelob11) Nací en Bogotá, tengo 22 años, soy estudiante de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad de La Sabana. Fanático del fútbol argentino y el tenis

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