WAWRINKA Y SU DESEMPEÑO COMO CAMPEÓN DEFENSOR EN EL CIRCUITO

Este lunes, Stanislas Wawrinka tuvo que luchar contra sí mismo para no quedar eliminado en la primera ronda de Roland Garros frente al checo Lukas Rosol. El número cuatro del mundo se impuso con parciales de 4-6, 6-1, 3-6, 6-3 y 6-4 en tres horas y 11 minutos de juego para así conseguir su quinta victoria, la tercera este año (Abierto de Australia y Ginebra), en la misma cantidad de duelos frente al nacido en Praga, República Checa. Más allá de los altibajos durante el encuentro, de la falta de estrategia y coherencia con los golpes y de los latigazos que siempre lo sacan de apuros, el tenista helvético volvió a sufrir en un estreno cuando es el campeón defensor.

En 2007, en el ATP de Umag, Croacia, Wawrinka perdió en la primera ronda con el español Carlos Moyá (6-3 y 6-2) después de haber alcanzado allí su primer título en el circuito el año anterior. En 2011, el suizo no disputó el torneo de Casablanca, en Marruecos, tras haberse quedado con el trofeo en 2010. En 2012 no cayó en el debut del ATP de Chennai, pero sí tuvo que exigirse al máximo para superar al francés Edouard Roger-Vasselin en tres sets (3-6, 6-3 y 7-5). Luego sería derrotado en cuartos de final por el japonés Go Soeda (6-4 y 6-4) dejando espacio a un nuevo campeón.

En 2014 decidió no jugar el ATP de Oeiras, en Portugal, donde un año antes había conseguido su cuarto éxito como profesional al ganarle a David Ferrer en la final (6-4 y 6-1). Aunque el porcentaje no lo favorece a la hora de revalidar lo hecho (en siete de nueve oportunidades no ha defendido la corona), hay un torneo en el que sí ha podido mantener los buenos resultados: el ATP de Chennai. Allí, Wawrinka se ha consagrado cuatro veces, tres de manera consecutiva (2011, 2014, 2015 y 2016).

Por su parte, en el Abierto de Australia 2015, cuando la presión de haber ganado en 2014 taladraba la cabeza, Stans alcanzó las semifinales perdiendo con el serbio Novak Djokovic (6-7(1), 6-3, 4-6, 6-4 y 0-6), campeón de esa edición. Tres meses después, en el Masters 1.000 de Montecarlo, Wawrinka solo llegó hasta la segunda ronda en la que fue superado por el argentino Juan Mónaco (6-1 y 6-4) acabando con el sueño de imponerse de nuevo en el principado.

En lo que resta de la temporada, Wawrinka deberá retener los 500 puntos sumados en el ATP de Tokio el año pasado (venció en la final al francés Benoit Paire por 6-2 y 6-4), seguir trabajando para mantenerse con vida en París y recuperar lo perdido al no participar en Rotterdam (500 puntos). De seguro todo esto lo logrará si demuestra, como en pocas ocasiones, ser un hombre con un solo pensamiento y una sola voluntad.

Redacción Match Tenis

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