WAWRINKA, SOMBRAS TRAS LA GLORIA

Lo difícil no es llegar, sino estar llegando. Esta frase resume en gran medida el proceso que está sufriendo Wawrinka en su mente. Después de conseguir coronarse ganador en el Open de Australia, sus resultados han sido bastante decepcionantes.

Foto: Courine Dubreuil

Foto: Courine Dubreuil

El suizo ha vuelto a recordar al tenista apático y poco seguro en las grandes citas. Solamente en el Másters de Montecarlo recuperó la inercia positiva y consiguió derrotar en una gran final a Roger Federer. Este proceso de sombras puede tener su origen en varios motivos: cansancio físico, desgaste mental o relajación tras lograr su ansiado objetivo. Stan Wawrinka pronto despuntó gracias a su impresionante talento. Con 18 años ganó el Torneo de Roland Garros Junior y con 20 años disputó la primera final ATP en el torneo de Gstaad. Su juego de fondo tenía un gran nivel, pero no era capaz de mantener su juego estable durante los partidos. Además, su capacidad atlética no es superlativa y sufría altibajos notables en los finales de partido. Nadie tenía dudas sobre su excelso talento, aunque era un jugador medio en la ATP.

En los grandes torneos sus resultados eran discretos, Wawrinka no estaba plenamente centrado en el tenis y en los momentos importantes no era capaz de soportar la presión. En la trayectoria de luces y sombras de Wawrinka hay un claro punto de inflexión. En abril de 2013 contrató a Magnus Norman. El sueco fue un especialista en superficies lentas, jugador táctico y con una fortaleza mental considerable. A partir de ese momento, Wawrinka crece en todas las facetas del juego, consigue acercarse progresivamente a los jugadores TOP del circuito.

El suizo plasma su nueva fortaleza mental en su piel, en su antebrazo podemos leer la siguiente cita: “Siempre lo intentaste y siempre fallaste; no importa, inténtalo otra vez, falla mejor” (Samuel Beckett). Su forma de jugar gana un plus de agresividad, ahora sí cree en estar al nivel de Federer, Nadal o Djokovic. Gracias a la influencia de su mente en la raqueta consigue una gesta impresionante, elimina a Nole y Rafa Nadal en el Open de Australia. Sin embargo, cuando parecía que Wawrinka era un nuevo integrante de la élite del tenis mundial se ha ido desvaneciendo como un recuerdo lejano.

Conseguir un Grand Slam lo ha relajado y la tensión de su raqueta ha descendido a niveles lejanos de un top 20. Ha ido encadenando derrotas dolorosas en torneos, ha caído en primera ronda en numerosas ocasiones y cerró la gira asiática sin victorias. Todavía tiene un reto mayúsculo esta temporada, Suiza necesita en la Copa Davis a Wawrinka a gran nivel o la victoria será misión imposible. Su tenis se ha convertido en una errática ruleta rusa, alejarse del camino que le marcó Magnus Norman le ha llevado al punto de origen con la presión de un ganador de Grand Slam. La transición en sus puntos es inexistente, todavía puede arreglar el problema porque el tenis y Suiza necesitan a Stan Wawrinka.

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Alejandro Pinedo Solano: http://@AlejandroPine29/  El ojo de halcón da otra visión del tenis. Juego a juego, se ganan los partidos y el respeto.

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