VOLVER A CELEBRAR EN CASA

En una final vibrante y emocionante, digna de dos Top 10, Kei Nishikori salió victorioso ante Milos Raonic y se hace dueño por segunda vez del trofeo más importante de circuito masculino de su país. Mientras, el de Canadá vuelve a quedarse a un paso de la gloria en Tokio y ya son tres años consecutivos obteniendo la condecoración de finalista.

Foto: Rakuten Japan Open

Foto: Rakuten Japan Open

Una verdadera guerra se vivió en el Ariake Colosseum que se abarrotó hasta su capacidad permitida. 10.000 espectadores, mayormente inclinados hacia el nipón, tuvieron el privilegio de observar una oda convertida en deporte; un espectáculo hecho tenis protagonizado por dos actores capaces de entregar todo en una pista y más si se trata de la definición de una corona. Dos jugadores que a lo largo del 2014 han demostrado un autentico crecimiento y una madurez para afrontar la exigencia de un circuito dominado desde hace años por cuatro máquinas absorbidas por las ganas de triunfos.

Desde lo más anticipado del partido, ya se sabía que iba a ser una disputa pareja; el punto era conocer qué aspectos iban a ser claves para que alguno tuviera ventaja. De por sí el primer set no entregó ni una oportunidad de arañar el servicio del rival, llegar al 30 mientras el de enfrente sacaba ya era casi una ilusión que rápidamente iba disipándose ya sea por los potentes tiros de uno y otro o por la capacidad de ganar los puntos desde el peloteo. Hasta el tiebreak fue sinónimo de paridad y por un pequeño error de canadiense, Nishikori tomó superioridad en el encuentro e hizo rondar en la cancha los fantasmas que poseyeron a Raonic en 2012, y esos mismos que aparecieron un año más tarde.

La velocidad, que rozaba límites excepcionales en el inicio del partido, gradualmente fue desapareciendo justificando el cansancio de ambos gladiadores y con él, las oportunidades de quiebre que parecían ser oro. Dos semanas consecutivas llegando a la final hicieron peso en el cuerpo del local, que ya no tenía la misma firmeza en su juego. Las opciones de rotura llegaron como manantial para Raonic y en el séptimo game del segundo parcial logró la proeza, suficiente para poner cifras igualadas y darse una oportunidad en Japón. Pero lo que parecía un renacer para el de Pogdorica terminó siendo una nueva condena, porque en el momento donde hay más tensión (cuando sacaba 4-5 para seguir con vida en el set final) su servicio le falló y permitió que Nishikori celebrara ante su público nuevamente.

Con el de hoy, ya son siete los títulos en el palmarés de Kei Nishikori (Delray Beach, Tokio, Memphis, Memphis, Barcelona, Kuala Lumpur y Tokio) los últimos cuatro logrados este año, es decir, más de la mitad. Además, con la curiosidad de que seis de ellos han sido conquistados en cemento. Para Milos Raonic, es la sexta final que pierde en su carrera y la primera en este 2014, donde ya registraba el trofeo de Washington. Y por infortunio, la tercera definición consecutiva cayendo en Tokio (2012 vs. Nishikori; 2013 vs. del Potro y 2014 vs. Nishikori).

La race a Londres sufre modificaciones con esta final: el japonés se ubica quinto superando a Marin Cilic y a 540 puntos del cuarto, Stan Wawrinka. El canadiense se mete en zona de clasificación al estar octavo.

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Fabián Valeth Orozco @Harryelpote: Creador de TenisBreak. Director y productor de radio y televisión, locutor y redactor. Amante del tenis y del periodismo deportivo enfocado hacia este deporte.

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