UN CORTO ESPECTÁCULO SERBIO

Corta jornada en Londres. Novak Djokovic usó los mismos parámetros de Stan Wawrinka y dejó liquidado a Marin Cilic en el inicio del Grupo A. El tenista serbio se queda a dos victorias de asegurarse el número uno a final de año.

Foto: AP

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Las luces del O2 Arena se apagaron más rápido de lo normal. El cemento de la pista londinense apenas sintió unos pasos en una jornada que dejó mucho qué desear. Primero había sido Wawrinka, quien no necesitó tanta espectacularidad para vencer a Berdych; en el último turno fue Djokovic, aniquilando a Cilic por 6-1, 6-1 en un partido que se inclinó de principio a fin del lado del número uno del mundo.

El croata se arrodilló ante el serbio sin impedimentos. Fue una historia que desde el prólogo avisaba su argumento y dejaba claro el final entre los personajes protagonistas. Uno que triunfaba y otro que vivía una de las peores pesadillas de sus últimos tiempos. Fue un cuento de terror para el bosnio nacionalizado croata; una de fantasía y alegoría para el de Belgrado, acostumbrado a presenciar novelas similares a lo largo de su portentosa carrera. No tuvo que exigirse mucho para pasar las páginas y llegar hasta la conclusión de una obra sentenciada con el pasar de los minutos y donde dejó arrodillado en el plató al reciente campeón del US Open, que hoy no hizo valer tal condición.

Sin efectividad desde el servicio y con la derecha sin chispa, Cilic fue decayendo con el pasar de los games y mostró su versión más recóndita, esa donde la confusión se le veía en el rostro y la insatisfacción de no poder hacerle daño a Djokovic; así golpeara la bola a grandes velocidades. Novak pasaba la pelota y Marin hacía el resto, el error; o era una cuestión de que el jerarca del ranking masculino pusiera una velocidad más y dejara anonadado al nueve del mundo. El sudor ni siquiera apareció en su rostro.

No hubo potencia que valiera, o solamente en el tercer game del segundo set, donde Cilic quebró dejando en cero a Djokovic, el único momento sombrío de este último. Pero sólo fue un espejismo, un oasis que parece estar en medio del desierto pero que desaparece al dar simples pasos. El reciente padre vio la luz rápido y despachó a su adversario por undécima vez en carrera.

Jornada negra para los espectadores en Londres, esos que compran con ansias un tiquete para ver a los mejores. Mejores que son capaces de dejarse encajar un doble 6-1 en el marcador. Que venga Dios y baje para que el miércoles por fin llegue la acción a Inglaterra.

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Fabián Valeth Orozco @Harryelpote: Redactor en jefe de Match Tenis. Director y productor de medios de comunicación. Amante del tenis y del periodismo deportivo enfocado hacia este deporte.

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