THIEM DA EL SALTO

Con el paso de los torneos el juego de Dominic Thiem va tomando temperatura. Tras un inicio de año flojo en el que las derrotas pusieron en tela de juicio su potencial, el austriaco ha dado el salto en una superficie que maneja a placer. En el polvo de ladrillo de Gstaad ha ganado su tercer título ATP World (todos sobre este terreno), y además ha confirmado que va camino a hacerse un espacio entre los mejores tenistas del planeta. Con un juego basado en la soltura de sus golpes y una excelente movilidad, este domingo el heredero del tenis austriaco, ha ganado su octavo partido consecutivo y ha cerrado las dos semanas (Umag, Gstaad) más espectaculares de su corta pero prometedora carrera.

Hace tan solo cien días el oriundo de Wiener Neustadt, población cercana a Vienna, Austria, no conocía el significado de levantar un trofeo ATP. Sin embargo, su momento llegó y este desató toda esa magia que posee cuando una raqueta está entre sus  manos. En el mes de mayo con 21 años recién cumplidos, Thiem se apuntó su primer torneo del circuito mayor del tenis masculino. Esa semana Niza se deleitó con el talento y la calidad de un jugador que por ese entonces reposaba fuera del top 40 pero que ya se le visualizaba mucho más arriba. Víctor Estrella, Nick Kyrgios, Ernests Gulbis, John Isner y Leonardo Mayer padecieron las envestidas de este joven camino a su primer título.

desapercibido pasó en la gira de césped, pero al llegar la segunda parte de la temporada de canchas lentas, Thiem volvió a abrocharse el cinturón y los resultados que ha dejado en estas últimas dos semanas son exorbitantes. Hace tan solo unos días en Umag sumó su segundo título ATP  y con el plus incluido de un triunfo ante un histórico como es Gael Monfils. Sin conformarse llegó a Gstaad con el rotulo de favorito y  lo confirmó al derrotar en el encuentro decisivo a David Goffin, quien reposa en el mejor ranking de su carrera (14), con parciales aplstantes de 7-5 y 6-2.

Lo cierto es que Dominic Thiem dejó de ser una promesa con talento y se ha convertido en una realidad del tenis masculino. En casa (Kitzbuhel) donde alcanzó su primera final ATP hace un año, buscará cerrar con broche de oro su brillante paso por la superficie más lenta del circuito, además, de cosechar una buena cantidad de puntos podría acceder por primera vez al pelotón de los 20 mejores del circuito ATP.

Redacción MATCH TENIS

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