SINFONÍA EN NUEVA YORK

El estelar de la noche no defraudó. Tanta espera valió la pena para presenciar uno de los partidos más emocionantes del US Open. Los protagonistas: Andy Murray y Novak Djokovic, dos viejos conocidos en estas tierras que buscaban llegar a las semifinales. El resultado: 7-6, 6-7, 6-2, 6-4 para el de Serbia, que de esta forma sigue con la ilusión de volver a conquistar Nueva York.

Novak Djokovic

Fue una final adelantada, un partido magnifico para cerrar con broche de oro lo ya presentado por Nishikori-Stan y Serena-Pennetta. El set inicial fue una cuestión electrizante, como si desde el principio Murray y Djokovic tuvieran claro que el que se lo llevara se hacía dueño de un botín preciado.

Tanto fue así que en los primeros 5 games se presentaron nueve oportunidades de quiebres, radiografía de que ambos querían hacerse con esa manga: dos breaks de lado y lado fueron el resultado de un inicio apasionante. A partir de ahí todo fue parejo con dos jugadores que se dedicaron a deleitarnos con una sinfonía de juego digna de estas instancias de Grand Slam; una contienda donde los dos sacaron sus mejores golpes para brillar en la noche neoyorquina. Una lástima que tuviera que haber un perdedor. El tiebreak fue el encargado de decidir la suerte, fortuna que cayó para el serbio.

Más de una hora duró el primer round. Este dejó “noqueado” al escocés que padecía una sensación de insatisfacción: tanta lucha, tanto tiempo de trabajo y sin nada en el bolsillo. Ese efecto le costó a Murray que se veía intranquilo y fuera de foco, Djokovic le quebró y parecía que se desmoronaba. Sin embargo, todo fue asunto de reacción y creer en sí mismo porque el británico cambió de chip y pasó a sentirse cómodo en el partido con sus golpes, especialmente con la derecha, tiro capaz de dejar desacomodado al serbio. El desempate esta vez estuvo del lado de Andy que tuvo la paciencia de esperar su oportunidad. Todo estaba igualado. El tenis seguía resplandeciendo en el Arthur Ashe.

El tercer set se avistó como el principal objetivo para ambos. Tras dos épicos parciales el siguiente podía desembrollar al vencedor de tan majestuoso encuentro. Quien parecía tener más energías era Murray ya que notoriamente se divisaba a un Djokovic sin aire y respuestas. No obstante, fue este último quien dio el zarpazo y pasó adelante valiéndose de la poca regularidad de su adversario. Nole le puso su sello al set y esta vez no desaprovechó los quiebres que consiguió.

Como algo natural el ritmo vibrante del partido fue decayendo, con él un Djokovic que veía la victoria a unos pasos mientras Murray tenía una situación más que heroica. La cuarta manga se paseó sin grandes novedades y todo rebasó por servicio del británico que sacaba para mantenerse con vida; el 4-5 para el serbio fue vital para acelerar e intimidar. Los instrumentos se apagaron con el consumado triunfo de Novak, que luchó en demasía, apretó cuando debía hacerlo y supo esperar y contener cuando merecía.

De esta forma Djokovic alcanzó su octava semifinal consecutiva en Flushing Meadows donde intentará hacerse con su segundo título, pero antes deberá sortear a Kei Nishikori, vencedor de la llave con Stan Wawrinka.

Uno de los mejores partidos que nos ha entregado la presente edición del US Open, un espectáculo que deleitó a fanáticos y no seguidores, nos dejó ver un intenso tenis que al parecer sólo los grandes saben dar. Fue una de las tonadas más exquisitas con la madrugada de Nueva York siendo cómplice. Aquí es cuando uno dice “¿por qué no habrá empate en el tenis”?.

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Fabián Valeth Orozco @Harryelpote: Redactor de TenisBreak. Director y productor de radio y televisión, locutor y redactor. Amante del tenis y del periodismo deportivo enfocado hacia este deporte.

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