SERENA Y KERBER ACCEDEN A LA FINAL DE AUSTRALIA

Contundente. Poco le importó que su rival era la Nº4 del mundo y que jugaba para meterse en el segundo lugar WTA. Esta vez, Serena Williams, la Nº1 del mundo venció a Agnieszka Radwanska por un claro 6-0 y 6-4. Y espera por Angelique Kerber, quien más tarde superó a Johanna Konta por 7-5 y 6-2.

Fue un verdadero monólogo de Serena, que apabulló a su rival sin problemas, al punto de ponerse 6-0 en 20 minutos, cediendo apenas siete puntos en el primer parcial y solo tres con su servicio. El segundo fue algo más parejo ya que se adelantó 3-1 pero la polaca supo ponerse 4-3, aunque poco le duró: otros tres games en fila para Serena y pase a la final.

Una hora y seis minutos de juego de demandó a la estadounidense meterse en su séptima final en Australia, cuyo récord en semifinales ahora es 7-0… Ahora, la líder del ranking de la WTA está 9-0 sobre la polaca, con quien solamente cedió un set.

A los 34 años, Serena pretende hacer más historia y quiere igualar la genial marca de la alemana Steffi Graf, de 22 títulos de Grand Slam, récord en la era abierta al profesionalismo.

La estadounidense quiere evitar tener que repetir la frustración vivida en el US Open 2015, cuando venía de ganar cuatro Majors en fila pero no pudo obtener los cuatro del mismo año calendario. Aquella vez fue la italiana Roberta Vinci quien dio el batacazo y la eliminó.

Mientras tanto, Kerber, Nº6 WTA y preclasificada en séptimo lugar en Australia, volvió a ser noticia para meterse por primera vez en una definición de Grand Slam. La alemana, de 28 años, venía de eliminar a la bielorrusa Victoria Azarenka (14ª cabeza de serie), exbicampeona de este torneo. Ella, por antecedentes y jerarquía, era la que llevaba las de ganar y lo confirmó ante Konta (47ª), novata en esta fase.

Apoyada en su gran defensa, alternando buenos golpes de transición y atacando en ciertos pasajes, la germana dejó en claro su superioridad ante la británica. Kerber arrancó con un quiebre y se puso 3-0, pero con algunos errores y el crecimiento de su rival llegó a quedar 3-4. Otra vez se puso en sintonía y en el undécimo juego consiguió un quiebre clave para hacer la diferencia.

En el siguiente capítulo, volvió a empezar mejor plantada la alemana y lo ratificó con una rotura en el primer game del set. Por momentos, esa ventaja la hizo moverse más tranquila, lo que recargó de más nervios a Konta, quien falló tomando riesgos desmedidos, porque veía que no podía con la resistencia de su rival. Varias veces se equivocó la perdedora con el revés cruzado, ancho, y la firme defensa le dieron a Kerber la mayor alegría de su vida.

Por eso, el premio fue doble para Kerber, porque jugó con la capacidad mental que requería una semifinal de este tipo y tuvo categoría para imponerse a una adversaria que no pudo dar otro golpe en esta gran aventura en Melbourne. Ahora, para la alemana, llega el gran desafío de intentar frenar a Serena. Igual, por ahora festeja y lo tiene bien merecido.

Redacción ESPN Deportes

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