SE DILUYÓ LA ILUSIÓN DE GIRALDO

Santiago Giraldo cayó por 4-6, 3-6 en las semifinales del ATP 250 de Sao Paulo ante Pablo Cuevas y dejó escapar su tercera final en carrera. El uruguayo se medirá ante el sorprendente Luca Vanni, verdugo del local Joao Souza.

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El alarido se fue apagando. Las gradas del Ginásio do Ibirapuera se fueron desocupando ante la insatisfacción de poder conseguir un finalista local. Joao Souza y Luca Vanni lucharon por 2 horas y 56 minutos en una batalla que más que apasionante fue un pulso por ver quien no decaía en el primer intento. Fue una guerra fría que se calentaba por el ensordecedor público paulista que ante cualquier punto ganado por el de casa estallaba en júbilo como si hubiera conseguido la victoria. Al final, el italiano se dio el gusto de acceder a su primera final en carrera en el mismo torneo donde días atrás ganó su primer partido ATP. Tras el 6-4, 6-7, 6-4 estalló en algazara tras un elixir que nunca antes sus labios habían saboreado.

Tras el sollozo, la calma. En la tierra batida se presentaron Santiago Giraldo y Pablo Cuevas en un duelo que palpitaba la previa de un encuentro que en unas semanas se repetirá en Montevideo en el marco de la Copa Davis. Los favoritos en Sao Paulo para alzar el trofeo de un evento con más de 10 años de historia. El colombiano se movía ante otra oportunidad de estar en una nueva final en el circuito masculino para luego, mandar al averno esa racha de cerca de 20 años sin que un nacional festeje un torneo ATP.

Sin embargo, todo inició con el pie siniestro. Apenas cuando las primeras gotas de sudor aparecían en el rosto, Giraldo comprometió su servicio mostrando inquietud; el uruguayo aprovechó el aire para empezar a mandar en un set que tenía valor similar al oro. Y aunque el pereirano logró recuperar la desventaja, no fue sino al momento de confirmar cuando erró y tras un 0-40 dejó que el charrúa se escapara. El duelo era completamente diferente, nada que ver ante el díscolo de Fabio Fognini, jugador que te da garantía de recuperarte. Ante Cuevas era cuestión de llevar al pie de la letra la hoja de ruta establecida.

El revés paralelo del colombiano era el punto de inflexión de un partido que se conversaba desde el fondo. De la efectividad de ese tiro dependía mucho la suerte de Santiago. Para el mayor de los hermanos Cuevas, impartir el ritmo desde su colocado servicio y luego mover a su rival con el impacto de su revés a una mano. Y allí estuvo la ventaja del oriental, que desde la lucidez de su saque enrolló la paciencia de la raqueta número uno de Colombia, que estuvo a nada de recuperar el quiebre cuando Pablo sacó para ganar el parcial.

Llegar a la final dependía de luchar contra la corriente. Giraldo calmó su servicio y no sufrió sobresalto alguno tras las devoluciones de Cuevas. Sin embargo, el punto de quiebre de la manga llegó de manera inesperada: tras tener un 0-40 a favor, el colombiano vio cómo se le escapaba la oportunidad de irse adelante, mientras que a continuación, la película de terror. El 33 del mundo entregó su servicio ante un uruguayo que resistió los bombazos de su contrario y, hasta con pizca de suerte, encontró el manantial para llevarse el enfrentamiento.

La ilusión de diluyó como espuma. Una oportunidad de oro de alcanzar lo aparentemente inalcanzable. Santiago Giraldo se despide de una buena semana en Brasil pero que no puede materializar con la guinda deseada, esa que todo un país espera. La arcilla vuelve a ser indiferente ante el clamor del pereirano, que además ya sabe qué le deparará a él y al equipo colombiano de Copa Davis en la serie de Grupo I ante Uruguay de visitante. Otra oportunidad que se va, esperando que llegue rápidamente llegue otra.

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Fabián Valeth Orozco @FabianV_: Redactor en jefe de Match Tenis. Director y productor de medios de comunicación. Amante del tenis y del periodismo deportivo enfocado hacia este deporte.

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