RESUMEN DEL 2014: LOS DESTACADOS DE LA ATP

Es momento de analizar a los tenistas destacados en la ATP. Aquellos que en la temporada que ha finalizado han visto cómo su nivel ha ido en ascendencia y se han convertido en actores principales del circuito.

Foto: AP

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Novak Djokovic.

El serbio terminó el curso como número uno del mundo, despojando de ese lugar a Rafael Nadal después de haber conquistado Wimbledon. ¿Algún aspecto más importante para reseñar a Djokovic como uno de los más destacados del año? Se hizo con siete títulos en la temporada: un Grand Slam (Wimbledon), la Copa de Maestros, cuatro Masters 1000 (Indian Wells, Miami, Roma y París-Bercy) y un ATP World Tour 500 (Beijing) y en gran parte del 2014 se adueñó del rótulo de rival a vencer. A pesar de haber caído temprano en el Australian Open, Novak demostró una vez más la supremacía que mantiene en la gira de cemento veraniego en Estados Unidos. ¿Su deuda? Nuevamente Roland Garros, donde quedó relegado del título en un temporada donde se le veía con importantes chances de hacerse con el trofeo de Los Mosqueteros. Sin embargo, aunque la arcilla lo condenó, el césped le dio la alegría venciendo en la final al multi-campeón Roger Federer, que le llegó con el plus de hacerse con la plaza principal en el ranking ATP. Y aunque se le vio mermado en el cemento norteamericano (Canadá y Cincinnati) luego de haber contraído matrimonio con su esposa Jelena Ristic, su final de año lo catapultó como el mejor: quinto título en Beijing, otro en París sin ceder set alguno y el premio del Torneo de Maestros aunque no haya jugado la final. Novak Djokovic terminó por tercera vez en su carrera como número uno del mundo, una marca escandalosa sobre canchas techadas, siendo padre por primera vez y dejando una diferencia importante sobre Roger Federer y Rafael Nadal en la clasificación ATP.

Roger Federer.

El 2014 significó el renacer del suizo. Tras un 2013 donde lo relacionaron con el retiro, su incapacidad de volver a jugar con intensidad y hasta que no ganaría títulos nuevamente, Roger Federer demostró estar intacto y con la llama encendida. Fue el tenista que más finales alcanzó en la temporada (11), el segundo con más títulos (5), el que más partidos ganó (73) y le puso broche de oro al curso alcanzando la Copa Davis, un trofeo que le hacia falta a su palmarés. El de Basilea, con sus 33 años, palpó un año magnifico y se dio el gusto de ser protagonista en la mayoría de torneos que disputó; de hecho, de los 17 eventos que disputó apenas en cuatro no llegó a semifinales, lo que demuestra su destacada participación en su recorrido. Volvió a ganar un Masters 1000 después de dos años en Cincinnati y se hizo además con el de Shanghái dándose el lujo de dejar en el camino con contundencia a Novak Djokovic. Alzó por sexta vez los torneos de Dubái y Basilea y por séptima ocasión el de Halle. El único lunar fue que nuevamente se quedó sin ganar un Grand Slam, sumando ya dos temporadas sin conocer lo que es disfrutar el elixir en esta categoría; y aunque pisó la final de Wimbledon, terminó siendo superado por el serbio. Pero las alegrías se extendieron hacia Lille, donde conoció de cerca la Ensaladera de Plata de la mano de su amigo Stan Wawrinka; y se alargaron fuera de la cancha, donde fue padre por segunda vez y nuevamente con gemelos.

Stan Wawrinka.

Si se analiza la temporada completa del de Lausanna, seguramente la conclusión sería que fue de completa irregularidad. Sin embargo, el suizo se destacó en el presente año por su capacidad de retar a los mejores y dar la primera gran sorpresa al quedarse con el Abierto de Australia venciendo a Rafael Nadal, lo que significó su primer torneo de Grand Slam. Más adelante salió victorioso en el Masters de Montecarlo, haciéndose por vez primera con un evento de esta categoría derrotando en el decisivo a Roger Federer. Después de ahí, Stan Wawrinka se debatió entre luces y sombras, en un escenario de penumbra donde nunca se supo si era el inconsistente de los cursos anteriores o el mágico y esplendido que supo ganar lo aparentemente imposible en el comienzo de 2014. De hecho, el helvético después de coronarse en el Principado apenas alcanzó una semifinal (Queen’s) y cayó hasta tres veces en ronda inicial (en Tokio con Tatsuma Ito de ranking 103). A pesar de eso, Wawrinka llegó recargado a la Copa de Maestros y en semifinales estuvo a nada de aupar a su compatriota Federer y llegar a su primera final en este campeonato. Y en la Copa Davis volvió a ser el mismo que inició: en el primer día venció con autoridad a Jo-Wilfried Tsonga cuando Roger se vio alicaído ante Gael Monfils, y ayudó a ganar el punto de dobles que fue vital para tener al fin el trofeo que se le entrega al campeón.

Kei Nishikori.

El japonés marcó en el año su principal ascenso en su carrera. Inició el curso en la posición 17 y terminó siendo el quinto en el ranking, una plaza que parecía imposible años atrás para el nacido en Shimane. Aunque desde el 2013 Nishikori venía demostrando sus dotes de un jugador potente, agresivo y capaz de jugarle de tú a tú a los mejores, no fue sino hasta esta temporada donde rompió el cascarón y se presentó en forma ante los grandes. Por primera vez ganó cuatro títulos en un mismo año (Memphis, Barcelona, Kuala Lumpur y Tokio) -nunca había ganado más de uno-, llegó a su primera final de Masters 1000 en Madrid (aunque cayó en la final ante Nadal por molestias en la cadera cuando parecía que se llevaba la corona) y se convirtió en el primer asiático en pisar una definición en un Grand Slam. Allí, en el US Open, terminó cayendo ante Marin Cilic pero en su andar supo eliminar a Raonic, Wawrinka y Djokovic. Y por si fuera poco, llegó hasta las semifinales en la Copa de Maestros en su primera presentación, situación que lo impulsó como un jugador de élite y hasta propicio para el marketing mundial.

Marin Cilic.

El nacido en Bosnia pero nacionalizado croata fue otro de los que figuró en la temporada. Y principalmente se debió a la conquista del US Open, su primer Grand Slam en los nueve años de carrera, donde tuvo las dos semanas más completas de todo su andar y le valieron para hacerse con la copa en Flushing Meadows. También marcó uno de los mejores ascensos del año, ya que inició siendo el 37 del mundo y terminó enlistado dentro del Top 10. Con un juego potente y conducido por la velocidad de la bola, Cilic supo causar temor en la parte final del año aunque la gran decepción la evidenció en la Copa de Maestros mostrando un pobre nivel en la fase de grupos. El balcánico ganó cuatro trofeos en el año (Zagreb, Delray Beach, US Open y Moscú), una cantidad que nunca había visto en su palmarés en un mismo curso.

Grigor Dimitrov.

El tenista de 23 años sacó a flote de qué esta hecho. Y aunque sus resultados no marcaron el mismo ritmo del de Nishikori o Cilic, se le vio con la cabeza fija y enfocado a surgir en la arena donde solamente se mueven los mejores. Con tres títulos conquistados (Acapulco, Bucarest y Queen’s), Dimitrov fue uno de los pocos en el año que supo ganar en tres superficies distintas, lo que le sirvió para demostrar que puede ser un multi-jugador capaz de adaptarse a la condiciones sin necesidad de sufrir las causas que éstas conllevan. Alcanzó las semifinales de Wimbledon derrotando a quien era el defensor del título (Andy Murray) y los cuartos en el Abierto de Australia. Con un cumulo de buenos resultados, Dimitrov pisó por primera vez el Top 10 en el mes de julio y finalizó siendo el undécimo en el ranking ATP. Lo cierto es que el búlgaro aún tiene cartuchos por gastar y el 2015 puede que sea el año donde salte hacia el esplendor del circuito.

Roberto Bautista. 

Fue una de las revelaciones del año y tal hecho lo confirmó ser el acreedor del premio al jugador con mayor progresión del circuito. Bautista-Agut demostró que, aunque tenga en el ADN la arcilla como cualquier tenista español, le da igual jugar en el cemento o el césped y lo hace con la misma intensidad y regularidad que en la tierra, su superficie por excelencia. El ibérico conquistó sus dos primeros títulos en el 2014 (Stuttgart y ‘s-Hertogenbosch), llegó a las semifinales en Auckland y el Masters de Madrid y fue finalista en la fría Moscú. Pero el punto máximo en su andar en el año fue su progesión: inició siendo el 73º y terminó en la 15º, lo que le significa ser el cuarto jugador de su país en la actualidad.

David Goffin.

El belga demostró sus reales capacidades en la segunda parte del año. Después de haber superado una lesión que lo marginó de la escena principal en gran parte del 2013, el jugador de 23 años fue capaz de acomodarse en el circuito demostrando su técnica excelsa y que no ha tenido impedimento a pesar de aparente corta estatura y condición física. Luego de haber caído en la primera ronda ante Andy Murray en Wimbledon, Goffin hilvanó 25 triunfos consecutivos lo que significaron cuatro títulos para sus vitrinas (3 Challengers y el primero de categoría ATP en Kitzbühel). Pero no todo quedaría allí, después de haber caído en cuartos de Winston-Salem y tercera rueda del US Open, consecutivamente ganó el ATP 250 de Metz, el Challenger de Mons y alcanzó la final en el ATP 500 de Basilea donde se inclinó ante Roger Federer. El de Bélgica sacó a la luz su consistencia, una forma de juego que se basa en lo agresivo y punzante, la capacidad de figurar en los torneos grandes y despegar en el circuito, algo que desde hace tiempo se le pedía a gritos.

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Fabián Valeth Orozco @FabianV_: Redactor en jefe de Match Tenis. Director y productor de medios de comunicación. Amante del tenis y del periodismo deportivo enfocado hacia este deporte.

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