‘NOLE’ SE REAFIRMA EN LA GRAN ROMA. ESTÁ MÁS FUERTE QUE EN EL 2011.

En un foro itálico que no parecía inclinarse a favor de uno u otro, Novak Djokovic y Kei Nishikori se encontraron por sexta vez en su camino de grandeza, imperial. La serie estaba a favor del serbio, con tres triunfos, frente a un japonés que ha escalado la cima del tenis de manera frenética aunque constante, y quien le ha ganado en otras dos ocasiones.

Foto: AP

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Se suele pensar que la estatura es un factor definitivo en encuentros deportivos como este, dado que unos pocos centímetros de diferencia pueden hacer de la velocidad de un jugador, de la fuerza impresa en un golpe, del esfuerzo físico o de la búsqueda de una bola, puntos inalcanzables. Sin embargo, entre Novak Djokovic y Kei Nishikori esos diez centímetros (188 para el primero; 178, para el segundo) no son una frontera de juego.

Lo que sí los hace definitivos resulta ser un doble ataque que no disminuye su velocidad, al tiempo que un constante rearme de la estrategia para estar entre el ataque y la defensa. Quizá, para el serbio, concentrar su juego en el centro de cancha no es una estrategia de buena ventura, pues el japonés la reconoce fácil y rápidamente, y de ella saca ventaja.

En contraste, el nipón pocas veces encuentra un lugar decisivo para poner en jaque a su oponente, con quien comparte una potente derecha. Y tal vez la gran prelación del serbio esté en la profundidad de sus golpes de fondo, que ganan poder de penetración con facilidad.

El primer set de este encuentro necesitó 43 minutos para ser definido a favor de Novak, cuando el juego pasaba por una tranquilidad bastante característica de ambos tenistas. En contraste, el segundo set mostró el ascenso de la fuerza japonesa, quien se llevó el juego de manera magistral. Para el tercer set, precedido por dos parciales de 6-3 y 3-6, corrida una hora y treinta y tres minutos de juego, Kei se mostró ansioso e impreciso, mientras que su rival aprovechaba esta situación para quebrar su servicio con contundencia.

Poco a poco, los espectadores, así como los contrincantes, levantaron cabeza y le imprimieron “garra” a su actitud frente al juego, que se hizo efervescente cuando a una hora y cuarenta y ocho minutos de iniciado, Djokovic le puso su rúbrica, al cerrarlo 6-1.

Novak consiguió por cuarta vez ante el nipón un boleto para rondas finales de grandes torneos, después de que en el 2014 le ganara en Barclays, y en los Masters 1000 de París y Miami.

Por el lado del nacido en la provincia de Shimane, este buscaba la manera de arrebatarle por segunda vez el juego al serbio, recordándole lo que se llevó de sus manos en Nueva York el año pasado: el US Open.

De allí que se haya sentido la presión de una tribuna que recuerda esta y la primera victoria del nipón en el 2011 ante el número 1 del mundo, en las semifinales del gran premio de Basilea.

El juego estuvo marcado por la expresividad notoria y poco común de Nishikori, que se mostró inusualmente ansioso en el tercer set, y por un reconocedor de buenos puntos Djokovic, que aplaudió con su raqueta al nipón, también durante el tercer set.

Hace pocos días, Nole había asegurado que este 2015 se sentía mejor que en el 2011, un año de grandes marcas para él. Y parece ser que lo está logrando: con este reciente triunfo, suma once semifinales de doce posibles, y llega a los veinte triunfos consecutivos. Su próxima cita está con el ibérico David Ferrer.

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Juan Molano. @Juankmolano. Ha volcado su afición por el deporte blanco y su carrera profesional como Lingüista al servicio del periodismo en tenis. Editor de contenidos para Match Tenis

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