MURRAY HACE RESPETAR LA CASA

Por primera vez en su carrera Andy Murray salió a disputar una final de Grand Slam con el rótulo de favorito y con autoridad supo manejar la presión, para ganar su tercer evento de Grand Slam. En Wimbledon, el tenista local celebró por segunda vez, después de vencer a Milos Raonic por 6-4, 7-6 y 7-6, en un encuentro que desde el principio plantó su regularidad como mandamiento ante el canadiense, que por su parte, le pesó un poco disputar su primera final de Grand Slam y en momentos de tensión cedió.

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En el primer game se pudo observar la radiografía de todo el partido. Potencia en el saque del canadiense ante precisión en la devolución del británico. Fue así como Murray ganó el primer punto con un resto mágico sobre el revés de su rival. Luego prosiguieron las bombas de Raonic, que con cuatro saques fortisimos, supo ganar el game y así darle luz verde al último encuentro de la edición 2016 de Wimbledon.

La paridad marcó los primeros juegos del partido. Ninguno de los dos jugadores podía pestañear porque sería ceder la inciativa y por ende la ventaja. Murray, avisó en el tercer game, al generar una opción de quiebre y aunque no la concretó, dejó claro que buscaría el break a como diera lugar. Tanto va el agua al cantaro que al final se rompe. En el séptimo game, el número dos del mundo, aprovechó una nueva opción que tuvo  e inclinó la pizarra a su favor en 41 minutos de juego.

Los papeles no cambiaron en el segundo set. Murray buscó el quiebre y aunque generó opciones en tres games de servicio del número siete del mundo, no pudo sacar esa diferencia que le hubiera facilitado las cosas. Raonic se dedico a mantener su saque a como diera lugar y en la devolución no hizo ni cosquillas a su rival, que hasta ese entonces no había cedido ni una sola opción de break. Fue así como el parcial llegó al tiebreak y allí, una vez más, la experiencia del escocés salió a flote. Un mini-break, de entrada le hizo tomar una ventaja que no desaprovecharía y le terminaría dando una cómoda ventaja de dos sets a cero.

Con la cómoda ventaja, Murray debió enfrentar una prueba de fuego en la tercera manga. Estando 2-2, Raonic vio como dos opciones de quiebre pasaron frente a él sin poder hacer mucho. El tren hizo su última parada y el de Canadá no se subió. Entonces, Andy, con frescura manejó el resto del encuentro y con solvencia dio el golpe de gracia a su rival en el tiebreak para tenderse por segunda vez en su carrera en la cancha central del All England Tennis Club, como muestra de ser el rey  de la temporada 2016.

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