MURRAY ACABA CON LA ESPERANZA AUSTRALIANA

En un partido que se extendió por más de dos horas, Andy Murray derrotó a Nick Kyrgios 6-3, 7-6, 6-3 y se plantó por quinta vez en las semifinales del Abierto de Australia.

Ben Solomon/Tennis Australia

Ben Solomon/Tennis Australia

Andy Murray alza los brazos en señal de victoria. Es una victoria que le complace y lo llena de energía para encarar el tramo final del Abierto de Australia, ese torneo que nunca ha podido ganar pero que en tres ocasiones estuvo a un triunfo de poder sentirse en la cima. La presa fue el ídolo local, el jugador que mueve masas y que contagia a todas las tribunas de Melbourne Park. Pero hoy Nick Kyrgios fue pacífico como el mar que baña el este de su país. No tuvo una presentación pletórica, que le permitiera meterse por primera vez en semifinales de un Grand Slam. Una instancia desconocida para el chico de 19 años.

El británico se hizo con la victoria acentuándose en sus bases, teniendo como libreto esos mismos papeles que ha utilizado para tener magnánimas presentaciones en Melbourne. Murray acudió a su experiencia, un viejo zorro que amilanó a un Kyrgios que fue un cachorro, que no tuvo la misma intensidad con su servicio y con su potente derecha. El británico estuvo fino desde la devolución: logró quebrar en tres de nueve oportunidades y casi nada cedió con su servicio, aunque el australiano solamente pudo sobrepasar una vez la resistencia una vez en todo el partido.

Fue una presentación que sirvió para mostrar las credenciales de candidato. Una victoria que provoca que Murray se vea con ganas de poder triunfar por vez primera en un cemento que lo ha visto inclinar en más de un par de ocasiones. Una prueba de fuego que sacó con la astucia de un exnúmero dos del mundo, de ganador de dos trofeos de Grand Slam. Ahora toca el turno de Tomas Berdych, quien también viene elevado luego de derrocar a Rafael Nadal. Murray toca la puerta y busca reivindicarse.

Redacción MATCH TENIS

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