MUGURUZA ESPERÓ SU MOMENTO

MUGURUZA ESPERÓ SU MOMENTO

Ni antes, ni después. Todo llega a su debido tiempo. Garbiñe Muguruza ha impuesto su vértigo, agresividad, y autoridad para levantar su primera Copa de Grand Slam (7-5, 6-4 a Serena Williams) en Roland Garros. A sus 22 años, la caraqueña, nacionalizada española, zafó de toda esa presión que cargó durante más de una temporada al ser considerada como la heredera de la hegemonía Williams, y confirmó que de ahora en más, será el punto de referencia para las nuevas generaciones. En París emerge una futura número uno del mundo.

Desde que se dio a conocer en el circuito en el 2014, año en el que también derrotó a Serena Williams (por doble 6-2 en Roland Garros ), las luces siempre apuntaron ella. Muguruza de sangre latina pero de armazón español (en Europa se formó tenísticamente), acarreó con ese peso durante casi dos años, en los que sumó apenas dos títulos, pero en los que casi siempre estuvo presente en rondas finales de torneos importantes (Wimbledon 2015) e hizo frente a las mejores jugadoras del mundo, además se instauró en el top diez y llegó a ser número dos del mundo, puesto que retomará a partir del próximo lunes.

Lo obtenido por Garbiñe hasta la fecha  se tornaba insignificante, debido al gran potencial que demostraba en cada ocasión que salía a disputar un encuentro. Sin embargo, todo ese talento, era opacado por su parte mental, ya que así como tenía días de jubilo, también habían otros para no recordar jamás. Allí el punto de quiebre que logró superar. “Lo importante fue que aprendí a manejar mis emociones tanto fuera como dentro de la cancha” soltó Muguruza durante la semana.

Ese aprendizaje le tomó dos años y el resultado no iba a ser otro que el éxito rotundo. La española-venezolana no dejó pasar la oportunidad en su segunda final de Grand Slam y cobró cara su derrota de Wimbledon 2015 ante Serena Williams. Esta vez Muguruza se puso el traje de heroína, manejó la presión y pudo combinar su juego vertiginoso con aperturas  para terminar subiendo al trono de París.

La dirigida por Sam Sumyk celebró su primera corona de Grand Slam con apenas 22 años y confirmó que su tenis no tiene techo. Entretanto para Serena es la muestra de que su reinado está llegando a su fin y que sí quiere perdurar algún tiempo más en la cima del tenis, deberá volver a exhibir ese tenis que la llevó a levantar 21 ‘majors’.

Redacción Match Tenis

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