LEYTON HEWITT, LA ‘HIERBA’ DEL TENIS

El tiempo no destruye las cosas, pero sí las transforma. Ícono del tenis australiano a principios del siglo XXI, número 1 del mundo durante 80 semanas entre 2001 y 2002, poco queda del campeón nacido en Adelaida machacado por las lesiones en los últimos años. Conquistó el US Open en 2001 y fue el ‘rey del campo de hierba’ en Wimbledon el año siguiente. Sus ganancias en premios superan los 20 millones de dólares. En definitiva, un jugador que ha escrito su historia con letras de oro en el tenis.

Foto: Sansng tan / associated press

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Uno de los récords más notables en la carrera de Hewitt es ser el más joven en obtener el número 1 del mundo (20 años, 8 meses y 26 días). Campeón del torneo de Maestros en 2001 y 2002, Indian Wells ha sido otra de las “casas” preferidas de la estrella australiana. De todas formas, hablar del matrimonio entre Lleyton Hewitt y el césped es obligatorio para definir su carrera en el tenis. Su marca personal registra unos guarismos impresionantes: 128 victorias y 40 derrotas. La adaptación a la superficie ha sido total, el servicio -sin ser definitivo- le ayudaba bastante y su derecha maniataba a sus rivales en el fondo de pista. El carácter guerrero va tatuado en su ADN y lo hacía un rival incómodo frente a cualquier otro, independientemente del nombre.

Hewitt ha sabido maximizar sus recursos a niveles increíbles. El ‘señor de la hierba’, con permiso de Roger Federer (heptacampeón de Wimbledon), se agarraba a la pista como si cada bola fuera la definitiva. El profesionalismo ha sido la baza necesaria para ser un referente en una de las superficies más complicadas del tenis. El revés a dos manos lo devolvía casi todo, la profundidad de este golpe servía de escudo frente a los ataques de sus oponentes. La velocidad de piernas fue otro gran aliado en la carrera de Hewitt, generoso en el esfuerzo y capaz de salvar bolas imposibles. Caracterizado por un patrón de juego agresivo, el tenista de Adelaida superó las barreras de no tener golpes ganadores definidos, por ejemplo.

Su fuerte personalidad le trajo algunos problemas en el circuito. Incidentes con James Blake, Juan Ignacio Chela o Guillermo Coria forman parte de su historia menos agradable. Hewitt afronta su última gira de hierba con la sensación del trabajo bien realizado. Nadie suponía que el tenista australiano llegaría a ser número 1 del mundo en 2001 y 2002. Su gran virtud radica en la confianza ciega en sus posibilidades. La hierba perderá a uno de sus más fieles guerreros. Wimbledon puede ser el broche de oro para una carrera exitosa marcada por su notable compromiso. La rigidez de sus rodillas no le permite correr a la velocidad de antaño, pero su corazón sigue bombeando sangre de ganador nato.

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Alejandro Pinedo Solano: @Alejandropine29 El ojo de halcón da otra visión del tenis. Juego a juego, se ganan los partidos y el respeto.

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