LA RESURECCIÓN DE BENNETEAU

Una temporada sin brillo, con un matiz oscuro; así podría definirse lo corrido de 2014 para Julien Benneteau, quien parece estar dando los últimos raquetazos de su larga carrera que posee más de un infortunio. Mientras eso llega, Cincinnati le ha sido más que beneficioso tras llegar a unas impensadas semifinales.

Foto: 2014. TennisInsideOut.

Julien Benneteau, ese mismo francés que si usted me pregunta “¿quién es?” fácilmente yo podría responderle “aquel que ha jugado 9 finales y todas las ha perdido”. Es que claro, ese es un saco pesado que ha llevado durante gran parte de su carrera y por el que muchos realmente lo conocen. Ese mismo saco que no ha permitido que gran parte del público aficionado al tenis le reconozca tan siquiera un talento, por ejemplo, su servicio, sus voleas, su juego agresivo y de ataque.

Puede hasta ser el desafortunado del tenis, ese que no ha podido vencer sus propios demonios en finales. Aquel que no ha gozado las mieles del triunfo máximo; ese elixir que saborean muchos y que él no ha podido degustar ni siquiera mínimamente. ¿Maldición? ¿Condena? ¿Tormento? ¿Desdicha? Ni el mismo Julien sabrá qué significado lleva ese fatídico punto negro en su vida de profesional del tenis. Pero la solución sí la tiene: olvidar. Él mismo ha adoptado esta postura ante caída tras caída; la última vez en la final del ATP 250 de Kuala Lumpur, donde perdió sorpresivamente ante un casi anónimo Joao Sousa; situación que aprovechó el diario deportivo L’Equipe para titular “Benneteau, nada nuevo”, el tenista acudió a su cuenta en Twitter para postear una singular foto, donde mostraba el “remedio eficaz” para olvidar. Una situación más que dura, complicada. Un rótulo que él, y sólo él, ha sabido sobrellevar.

JULIEN

El 2014 podía prometer cosas mejores, una situación totalmente diferente para una carrera que parece eclipsarse poco a poco; que tiene una cuenta regresiva irreversible. Pero no comenzó de la mejor forma, denotando un declive razonado tras años y años de batallar y no conseguir lo tan anhelado. Llegó Indian Wells como una esperanza, un resurgimiento; un torneo grande donde podía dejar de lado ese saco pesado que lleva a cuestas a donde quiera que va: tras eliminar a Muñoz-De La Nava, Tsonga, Thiem y Feliciano López, se encontró con unos cuartos de final idílicos, pero todo fue derrumbado por un superior Novak Djokovic. Ganó el Challenger de Bordeaux en mayo pero luego todo fue inconsistencias, torneos donde no superaba las primeras rondas o escasamente llegaba a segundas o terceras llaves.

Pero no todo puede ser desdichas y desconsuelos, siempre va a  existir un trago dulce que puede disimular los estragos que ha visto pasar en años. Su mejor situación en el dobles (donde ha ganado 10 títulos, entre ellos un Grand Slam) tal vez ha podido aliviar nueve decepciones en el singles. No es la misma sensación pero debe resarcir un poco.

Esta semana parece estar en resurrección, una ciudad llamada Cincinnati que, al parecer, quiere entregarle muchas sonrisas. Un Masters 1000 donde ha encontrado más que su mejor tenis:  ha encontrado la posibilidad de soñar, de volver a crecer, de resurgir. Un torneo donde todo se ha puesto en su favor y donde goza con un boleto, con una maravillosa entrada a semifinales. Sí, impensadas semifinales. Un campeonato que lo puede poner a soñar con una gloria efímera pero no imposible, donde todo puede ser un espejismo, donde sólo puede tratarse de una ilusión; pero, ¿quién le quita la posibilidad de creer? Al final, esta es su resurrección, que no duró 3 días, pero que puede traerle eso que tanto desea: un título.

About The Author

Fabián Valeth Orozco @Harryelpote: Redactor de TenisBreak. Director y productor de radio y televisión, locutor y redactor. Amante del tenis y del periodismo deportivo enfocado hacia este deporte.

Comentarios

comentarios

Deja un comentario