LA PRIMERA VEZ QUE ROGER FEDERER LLEGÓ A LA CIMA

Roger Federer puede darse el gusto de ser el único tenista -desde que la Asociación de Tenistas Profesionales empezó a usar el Ranking ATP en 1973- que sobrepasa las 300 semanas como número 1 de mundo. Es decir, son 2114 días, 50736 horas y lo equivalente a 5 años y un poco más de 7 meses. Pero, ¿recuerda usted cuándo el suizo alcanzó por primera vez la cúspide del tenis? ¿Sabe cómo fue el camino que recorrió? ¿Puede rememorar dónde lo consiguió? ¿Cuánto tiempo duró en ese codiciado y deseado lugar?

Federer aus Open

En 1998 comenzó la andadura de Roger Federer en el profesionalismo. Un tenista que no pasó por los Futures y sólo jugó 8 torneos Challengers en el inicio de su carrera. El primer torneo que disputó fue Gstaad con ranking de 702. Al terminar ese año, Roger ya era 301º. Su progresión iba a pasos de gigante: cuando finalizó 1999 el suizo ya se acomodaba como 64 del mundo. En el 2000 terminó 20º; en el 2001, 13º, y ya en el 2002 tenía el honor de hacer parte del Top 10. En esos 5 años, logró afianzarse en el circuito profesional y demostrar con sus actuaciones el potencial que poseía; era sin dudas una clara figura del futuro.

Pero Federer no se quedó con el apelativo de promesa. Su estilo de juego, que cautivaba a propios y extraños torneo tras torneo, era propicio para que la naciente estrella madurara y se adueñara del protagonismo; sumado a su aguerrida forma de enfrentar a los grandes tenistas del momento. Roger no le temía a nadie. Era valiente, osado, audaz.

El año de su ascenso y donde demostró categóricamente sus deseos de alcanzar la cima del ranking fue en 2003. Con su primer título de Grand Slam en Wimbledon -ganándole a Mark Philippoussis- Federer logró ser número 3 del mundo: premio a un jugador que pisaba la cancha con hambre de triunfos y que generaba cada vez más respeto.  Ese título fue no más que el inicio de una caza a la cima del mundo del tenis.

Ese mismo año, el suizo pisó el #2 pero de manera esquiva en el Masters de Cincinnati y en el US Open; sin embargo, el Torneo de Maestros fue el punto de inflexión: se coronó campeón venciendo dos veces a Andre Agassi (en round robin y la final), al #1 del mundo Andy Roddick y al #2 Juan Carlos Ferrero. De esta forma, Federer inició el 2004 en el segundo lugar del ranking. El objetivo sólo estaba a un paso.

Ese 2004 caminaba como un reloj suizo, tomaba un color rojo y blanco que ningún otro tenista parecía tener la capacidad de borrar. Era como si todo estaba predestinado. Roger Federer no jugó un torneo previo al Abierto de Australia, lo que hizo pensar que no iba a llegar con la preparación adecuada a un torneo de tales proporciones. La mesa estaba servida: Andy Roddick primero con 4.535 puntos, Roger Federer segundo con 4.375. Sólo 160 puntos de diferencia entre uno y otro. El estadounidense defendía semifinales; el suizo, ronda de 16. La presión por el lado de Andy, la ilusión por el lado de Roger.

El de Basilea inició el campeonato sabiendo que si se proclamaba campeón era nuevo monarca del tenis, sin importar lo que hiciera el norteamericano. Alex Bogomolov, Jeff Morrison y Todd Reid fueron las primeras víctimas de un Roger que era una maquinita. Roddick hacía lo propio en su lado del cuadro. Luego llegó el turno para el local Lleyton Hewitt, David Nalbandian y Juan Carlos Ferrero a los que derrotó notoriamente. Sin pensarlo ya estaba en la final, una final donde todo estaba consumado tras la caída de Roddick en cuartos de final. Marat Safin fue el escollo al cual superó con contundencia. La sinfonía que expresó Roger Federer en Australia era como las tonadas de Beethoven o Mozart en su época. Dos semanas de una melodía que salía suavemente de su raqueta inspirada. Federer era el rey del tenis.

El ascenso del helvético a la primera posición del ranking se hizo oficial el 2 de febrero de 2004: 1. Roger Federer: 5.225 pts. 2. Juan Carlos Ferrero: 4.345 pts, 3. Andy Roddick 4.335 pts. Tras muchos años donde el circuito ATP no tuvo un tenista que dominara con solvencia, aparece este suizo con un papel de líder indiscutible. Ese año lo terminó con 74 partidos ganados y sólo 6 perdidos, donde ganó 11 títulos.

A partir de ahí pasaron 237 semanas de idilio, más de dos centenares de semanas donde Roger Federer demostró contundencia, armonía, firmeza y un dominio sin igual del circuito. Era una situación casi heroica desbancar al nuevo jerarca del tenis. La cima no la soltó por más de 4 años, donde disputó 378 partidos con un balance de 344 ganados y 34 perdidos; un rendimiento de más del 90%. Esa fue la primera vez de Federer, una primera vez inolvidable e imborrable para cualquier mente tenística. Fue su tiempo dorado, su época brillante. Fue el momento del inicio de uno de los mejores jugadores de la historia del tenis. ¡Feliz cumpleaños, Roger Federer!

Redacción MATCH TENIS

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