LA NAVIDAD Y LOS NÓMADAS DEL TENIS

Son las doce de la noche del 31 de diciembre del 2009, le doy un fuerte abrazo a Santi Giraldo. Es Año Nuevo, estamos haciendo la fila de inmigración en el aeropuerto de Chennai (India). Nos acabamos de bajar de un avión después de más de 14 horas de vuelo.


Así se celebra el Año Nuevo en el tenis profesional: fuera de casa y en Oriente, para empezar un nuevo año de trabajo. En mi caso, fueron muchas las Navidades, y aún más las celebraciones de Año Nuevo, que estuve fuera de casa:

– 2007: Adelaida (Australia)
-2009: Chennai (India)
– 2010: Brisbane (Australia)
– 2011: Auckland (Nueva Zelanda)
– 2012: Doha (Qatar)
– 2013: Auckland (Nueva Zelanda)
– 2014: Viña del Mar (Chile)

Una época que para todos es familiar, es también el inicio de la temporada de los torneos de tenis. La mayoría de jugadores que entran al Abierto de Australia, juegan los dos primeros torneos ATP previos al Abierto, con el objetivo de llegar con ritmo al primer Grand Slam del año. Eso implica tener que viajar finalizando diciembre para competir la primera semana de enero. Brisbane o Doha, empiezan el 31 de diciembre.

Pero para estar a punto en este inicio, es necesario hacer una buena pretemporada. Así que mucho antes de viajar a Oriente para iniciar un nuevo año de tenis, partimos de casa para empezar la pre-temporada. Por lo tanto, súmenle a la ausencia de Fin de Año, la ausencia de la Navidad. Sí, tampoco estamos en casa para la Navidad. Para los que tenemos la fortuna de ser parte del circuito ATP de tenis, la Navidad y el Año Nuevo, se comparten con la familia del tenis. Los hijos, esposas o parejas, se quedan en casa.

¿Qué es eso de “pre-temporada”?

Para los jugadores profesionales del Equipo Colsanitas, la competencia del año en curso termina la primera semana de noviembre y se da inicio a las vacaciones: dos o tres semanas de descanso. La última semana de noviembre, empieza la preparación para el año siguiente. Preparación física, trabajo de resistencia y fuerza, durante la primera semana.

Para hacer una buena pretemporada, es necesario considerar los siguientes factores, con el ánimo de entrenar en condiciones similares a las de Australia:

– La superficie (cancha dura – “hard court”)
– La altura sobre el nivel del mar (a nivel de mar y con mucho calor)
– El nivel de competencia – buenos jugadores para entrenar.
– La infraestructura para continuar con la preparación física.

Hasta hace muy poco tiempo, no era fácil encontrar en Colombia un lugar que reuniera esas características, en un mismo sitio. Buenas canchas duras a nivel del mar, un grupo de jugadores de buen nivel (adicionales a los de Colsanitas) con los cuales se pueda entrenar y la infraestructura para combinar el trabajo en cancha con el trabajo físico. Así que la pretemporada empezaba con un viaje fuera de Colombia. Empezando diciembre, salimos de casa para no regresar antes de 2 meses.

Durante muchos años, la preparación del Equipo Colsanitas se hizo en la Academia IMG (conocida antes como Nick Bolletieri) o en Chris Evert, ambas en la Florida. Ahí encontrábamos las canchas, el clima y la altura, pero, sobre todo, más jugadores de buen nivel preparando su temporada y con los cuales se podían jugar partidos.

Y así transcurre diciembre, fuera de casa. Preparándonos física, técnica y tácticamente para dar inicio a otro nuevo año de retos. El mes en el que las familias y los amigos se reúnen a celebrar, es la época de más entrenamiento y preparación para los jugadores profesionales, ahí se sientan las bases físicas y obtienen la “gasolina” para el resto del año.

Así que cada vez que alguien hace referencia a “la fortuna” de poder estar en el Abierto de Australia, sin el ánimo de ser desagradecido o inconsciente sobre lo privilegiado que he sido, es inevitable no repasar lo que ha significado para mi familia, y para mí.

Hace poco, mi hijo mayor (el mismo que cumple años en una semana, y adivinen, no voy a estar en casa en esa fecha) entre risas y chanzas me dijo:  “Papá, escribes de muchos temas, pero nunca has escrito sobre lo que significó para nosotros que tu no estuvieras en nuestros cumpleaños, en las Navidades, en los aniversarios de matrimonio, los días del Padre o de la Madre, en los primeros días de clase…”.

Ximena, mi esposa, les enseñó a apreciar lo que tenían y no lo que les hacía falta, por lo tanto, crecieron pensando que ese mundo de ausencias era “perfecto”. Pero ya están grandes. Por fortuna, y aún me quieren. jajajaja.

Por eso, aprovecho que estamos a pocos días de empezar la Navidad, para compartir con ustedes este texto. No puedo escribir desde lo que sienten las familias, mis hijos o mi esposa, pero sí puedo compartir sobre mi sentimiento.

Doy gracias por todas las oportunidades recibidas, por cada torneo y lugar del mundo que he conocido, pero también doy gracias, porque a pesar de mi ausencia, hoy me esperan en casa. Durante muchos años (20 años), estuve entre 35 y 45 semanas al año, viajando, lejos de casa.

En esta Navidad doy gracias: porque puedo disfrutar con ellos, porque a pesar de mi ausencia, viviendo mi sueño, hoy estamos los 4. Doy gracias: porque construí una carrera de inmenso sacrificio familiar, y mi familia lo soportó y me apoyó en el proceso. Doy gracias: por su generosidad. Doy gracias por la oportunidad de ser parte del Equipo Colsanitas, una familia extendida. Doy gracias: por tener la oportunidad de ser un nómada del tenis, recoger frutos y compartir mi aprendizaje. Doy gracias: porque tengo salud y la firme intención de continuar este camino, con el apoyo de mi familia. Doy gracias por tantas bendiciones, sé que he sido privilegiado de muchas formas. GRACIAS: MENA, TATE Y TOMMY.

¡A disfrutar de esta época, rodeados del amor y afecto de nuestras familias! A disfrutar y dar gracias por lo que ya tenemos, y no quejarnos por lo que nos hace falta.

A los nómadas del tenis, suerte en este inicio de temporada. ¡Yo, este año, paso!

About The Author

Felipe Berón, Twitter @pipeberon: psicólogo de la Universidad Javeriana de Cali y entrenador de tenis de alto rendimiento, con una experiencia de más de 20 años en la élite del deporte blanco. En su palmarés está el haber sido capitán del equipo colombiano de Fed Cup, Copa Davis; además entrenador del equipo Colsanitas y de Santiago Giraldo.

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