KERBER Y PLISKOVA, UNA FINAL A PURA POTENCIA

Este sábado, el estadio más grande del tenis, recibirá la final del último Grand Slam del año: Angelique Kerber, la jugadora más regular del año, que asumirá el número 1 del mundo a partir del próximo lunes, enfrentará a Karolina Pliskova, la tenista de mejor rendimiento en el verano estadounidense. En Nueva York, nos espera una definición apasionante y la potencia será el principal ingrediente la cena de gala.

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Angelique Kerber se presenta como la gran favorita al título. Su nuevo estatus de número 1 del mundo y su brillante año que es respaldado por 52 victorias (7 ante top 10), 14 derrotas, 4 finales y 2 títulos (entre ellos el Australian Open), le dejan en el escenario ideal para levantar su segundo Grand Slam de la temporada y así convertirse en la primera jugadora exceptuando a Serena, en ganar dos ‘Major’ en el mismo año, desde que lo hiciera Justine Hennan en el 2007.

La oriunda de Bremen llega a la final en Flushing Meadows sin perder set alguno y con la tranquilidad de que pase lo que pase el próximo lunes ocupará el puesto número 1 del planeta, situación que le quita un gran peso de encima de cara a la final: “Se siente increíble. Quiero decir, sí, se siente genial”, explica la nueva monarca del tenis femenino. “Es decir, que llegó el día de hoy, ya sea ahora el número 1 en el mundo, que siempre fue un sueño para mí”.

Kerber, gran contragolpeadora tiene claro lo que necesita para levantar la Copa esta tarde en el último grande del año: “mi servicio tiene que ser muy bueno, necesito tener una buena movilidad, traer muchas bolas de vuelta y ser mucho más agresiva de los que fui en Cincinnati”, recordando que hace tan solo tres semanas, la alemana perdió la final en Ohio ante su rival de turno.

Del otro lado aparece Karoline Pliskova, una tenista que antes de este torneo, nunca en sus 18° Grand Slam disputados, había pasado a la segunda semana. Sin embargo, en este verano, cambió todo y para bien. Tras su renuncia a los Juegos Olímpicos, las críticas llovieron, pero rápidamente las silencio con el título más importante de su carrera, obtenido en Cincinnati.

Tras la corona en Ohio, la checa llegó a Nueva York cargada de confianza y a le sumó una dosis de buen tenis, para arribar por primera vez a la segunda semana de un ‘major’, derrotar a las hermanas Williams (en octavos a Venus y semis a Serena), hecho que habían logrado solo Kim Clijsters (2009) y Justine Henin (2007), ambas terminando con el título- y así plantarse en la final del último gran torneo del año.

“Es un gran resultado para mí, no hay duda. Pero todavía no he terminado. Hay otro paso a dar y voy a hacer cualquier cosa para ganar el título”, explica la checa, que hasta el momento será seis del mundo, pero que si gana el campeonato podrá ser cinco de la WTA. Ante Kerber el historial no le favorece (3-4), no obstante, la última batalla quedó en sus manos, hecho que le da una pequeña ventaja, ya que fue hace menos de un mes. “Conozco muy bien a Kerber, hemos jugado muchas veces. He perdido y he ganado ante ella. Es una final de Grand Slam, cualquier cosa puede pasar. Habrá nervios para ambas, y ambas tenemos una buena opción para ganar”.

Angelique Kerber y Karolina Pliskova, se plantarán en un par de horas en el Arthur Ashe para pelear por uno de los cetros más importantes de la historia del tenis. Kerber, por experiencia y actualidad, es candidata. Pliskova, por una oportunidad que puede ser única, tiene hambre de gloria. Todo está listo para que se abra el telón, se enciendan las luces y la bola ruede en el estadio más grande del mundo.

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