FEDERER Y UN RECITAL LONDINENSE

Roger Federer fue Roger Federer. El suizo jugó un partido de ensueño ante Andy Murray y lo derrotó de manera categórica por 6-0, 6-1. El local jugó a absolutamente nada y ante su público demostró que no tenía armas para hacerle siquiera cosquillas al seis veces campeón de la Copa de Maestros. Por el Grupo B clasifican a las semifinales Federer y Nishikori.

Foto: Getty Images

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Ante todo hay que reconocer que es difícil escribir unas líneas luego de lo exhibido por Roger Federer. No porque haya sido él quien propinó tremenda paliza, sino por las condiciones en que se dio, lo que el suizo demostró y lo que Andy Murray no fue capaz de jugar en el cemento. Los adjetivos habidos y por haber ya los ha hecho suyo el helvético de 33 años, quien hoy jugó como de 12, de 22, de 25; hoy fue lo que alguna vez deslumbró a propios y extraños y que sigue poniendo sobre la mesa a pesar de su veteranía, haberlo ganado casi todo y con cuatro hijos en su familia.

Hoy fue un entrenamiento con público donde Murray fue el sparring perfecto para que el suizo perfeccionara sus golpes: derecha cruzada y paralela, revés a una mano, drive cortado, drop, smash, contrapiernas, golpes invertidos… Faltó la ‘Gran Willy’. El británico apenas cogió la raqueta como si le tocara porque sí y le dejó el protagonismo al suizo que se deleitó a placer, a gusto; mostrando una variedad de facetas que lo hacen un candidato indiscutible a la corona. Todo pareció como si el escocés no tenía nada en juego y sólo salió a la pista por mandamiento. Tal vez el game más peleado fue el inicial, donde el de casa inició con un 0-30 a favor, teniendo en claro que debía ganar en sets corridos para clasificar. Después de ahí todo se le olvidó, pasó por la amnesia; jugó unos de los partidos más vacíos de año donde nunca sintió la raqueta y los errores eran comunes puntos tras puntos.

A pesar de que tuvo una baja efectividad con el servicio (39%), Roger no perdió ni un punto de los que jugó con el primer servicio, ganó 18 de 23 puntos en la red, capturó cinco de seis oportunidades de quiebre y en todos los juegos de servicios de Murray, menos en el último, tuvo chances para quebrar. El O2 Arena se convirtió en el Royal Opera House de Londres, un escenario para que el concierto del suizo se escuchara al unisono y todos los presente tuvieran la chance de oír armonías pocas veces presenciadas en el tenis. Fue la oportunidad ver al Federer en modo maestro, en eso que es capaz de exhibir cuando su mente y raqueta están conectadas. Los epítetos para nombrar a Roger van extinguiéndose.

Murray estuvo agobiado y presenció uno de los peores meneos en su carrera y que estuvo a punto de convertirse en un grosero 6-0, 6-0, un resultado que nunca le han inyectado en torneos ATP. El de Dunblane vio una de sus versiones más paupérrimas en Copas de Maestros y apenas se lleva la victoria ante Milos Raonic como consuelo. Andy no respondió ante los rivales de peso.

Pero quien poco a poco parece que paga los platos rotos de estos resultados abultados es el evento, ese es el mayor perjudicado. Un torneo que apenas ha visto un partido de nivel (Nishikori vs. Ferrer) y parece encaminarse a que los dos partidos restantes de round robin sean así. Es tal vez una de las finales de maestros más desequilibradas en los últimos tiempos. Ojalá la cuestión mejore desde semifinales, donde estarán “los cuatro mejores del año”.

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Fabián Valeth Orozco @Harryelpote: Redactor en jefe de Match Tenis. Director y productor de medios de comunicación. Amante del tenis y del periodismo deportivo enfocado hacia este deporte.

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