¿ES DETERMINANTE LA LOCALÍA EN UNA FINAL DE COPA DAVIS?

Desde este viernes, Francia irá en busca de su décima Ensaladera de Plata. Para lograrlo no solamente tiene a los guerreros que darán todo en la pista sino a todo un público volcado a su favor; mientras que Suiza irá por su primera coronación y fuera de casa pero, ¿qué tan importante es ser anfitrión en una final de Copa Davis? ¿Sí puede llegar a determinar al campeón?. Hacemos un repaso en la historia y miramos cómo les ha ido a los países locales y visitantes en una serie definitiva.

Foto: Corinne Dubreuil

Foto: Corinne Dubreuil

Tener el privilegio de ser local en una final de Copa Davis es un gran alivio para muchos países, simplemente porque las condiciones parecen inclinarse un poco más a su favor; mientras que ganarla jugando de visitante muchas veces se convierte en un desafío. Todo porque representa tener que viajar a un país diferente y entender que el ambiente que provocan los espectadores va a ser un aspecto en contra; y es que precisamente las sensaciones que provoca el público en esta competencia va más allá de lo que se ve en un partido normal de tenis dentro del circuito, es lo más parecido al que se vive en un estadio de fútbol. Y no sólo es eso, el visitante tiene que acomodarse a la superficie que el local elija, la ciudad, las pelotas y el escenario. A pesar de eso, ha habido selecciones capaces de vencer todos esos complejos y terminar celebrando en el patio del rival.

La Copa Davis vio nacer su primera edición hace más de 100 años, sin embargo, este campeonato no se jugó durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial (1915-1918) y la Segunda Guerra Mundial (1940-1945), mientras que en dos años la final no se disputó por el retiro de una de las dos naciones (en 1901 y 1910). Es decir, que a lo largo de la historia de este evento que reúne a los tenistas representado a sus países ha visto 102 campeones.

En sus inicios, el formato de la Copa Davis fue completamente diferente al que se utiliza en la actualidad. Hasta 1972, el campeón de una edición avanzaba directamente a la final del siguiente año mientras que el resto de equipos luchaban por alcanzar el cupo restante. Después de ese año, todas las naciones iniciaban desde cero y luchaban por los dos lugares en la final. El Grupo Mundial, que se usa hasta nuestros días, fue insertado por primera vez en 1981.

Ahora, de esos 102 campeones que ha tenido la historia del torneo, 66 lo lograron en condición de local y solamente 36 alcanzaron la gloria siendo visitantes; es decir que las posibilidades de triunfar de un país que juega en su casa la serie decisiva pasan a ser casi el doble frente a su rival. Y es que las tendencias en tramos de la historia también le ha dado ventaja a los que tienen el público de su lado: en los primeros trece años del torneo solamente cinco veces un equipo foráneo pudo alcanzar el título; mientras que antes de la llegada de la segunda gran guerra apenas cinco naciones visitantes alzaron la corona de 21 finales que estuvieron en juego.

Desde que se implantó el Grupo Mundial, 13 equipos pudieron alzar la Ensaladera de Plata en tierras ajenas de las 33 finales que se han jugado, lo que indica que la tendencia hacia el de casa también se mantiene tras el nuevo sistema. Y es que en la época donde las cargas entre victorias visitantes y locales se equilibraron fue entre 1990 y 2005, donde se registró un empate de ocho triunfos por lado.

La historia parece darle una mano a Francia desde la estadística pero a la postre se sabe que el ser anfitrión no significa asegurar la victoria. Otros factores como la conformación del equipo, los jugadores, la superficie y las condiciones en que ambos llegan a la serie también toman posesión en la búsqueda del trofeo más importante entre la naciones. Suiza tiene como reto ganar su primera Davis y para ello deberá apelar a una situación que no sucede hace 11 años: que en dos temporadas consecutivas la final la gane un visitante (recordando que República Checa la ganó el 2013 en territorio serbio). Francia es un ‘viejo zorro’ y de las nueve coronas que tiene, seis las consiguió jugando en sus predios. Aunque no sea una cuestión que asegure la victoria, los galos pueden sentirse aliviados de que en los últimos diez años quien jugó en casa gritó campeón siete veces.

Países que ganaron la Copa Davis jugando de visitante:

Islas Británicas – 1903, 1912

Australasia – 1907, 1914

Estados Unidos – 1913, 1920, 1937, 1946, 1954, 1958, 1963, 1968, 1972, 1982, 1995

Francia – 1927, 1996, 2001

Gran Bretaña – 1933

Australia – 1939, 1950, 1955, 1959, 1964, 1973, 1999

Sudáfrica – 1974 (ganó por walkover)

Italia – 1976

Suecia – 1985, 1994, 1998

Alemania – 1988

Rusia – 2002

Croacia – 2005

España – 2008

República Checa – 2013

Redacción MATCH TENIS

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