ENTRE LÍNEAS…

Los hechos

En pasados días, un grupo de amigos y conocidos conversaba mientras veía algunos partidos de fútbol. En ese círculo de amantes del balompié y del tenis, o de ambos, era inevitable que los deportes no se cruzaran, reinterpretaran y releyeran. Indudablemente, llegaron las comparaciones: que los hinchas de uno y los aficionados de otro. Que las peleas de uno y los abucheos de otro. Que las grescas en las calles de uno y las correctas o incorrectas actuaciones de otro…. No es difícil inferir qué le corresponde a qué.

Quizá sea incorrecta políticamente la comparación y el juicio de valor implicado en ella, así como tal vez sea una manera de aumentar esa segregación que hay entre deportes y sus aficionados. Lo cierto es que la sospecha sale de nuevo a flote, por cuenta de las declaraciones del controversial Boris Becker al diario inglés The Telegraph hace pocos días.

Extenista profesional retirado por problemas médicos, el ganador más joven de Wimbledon y el protagonista de un escándalo en el restaurante japonés Nobu en Londres hace quince años, es hoy entrenador del tenista número uno del mundo, Novak Djokovic. Aseguró esta semana que el tenis tiene una “corrección política” que es mala para el deporte mismo y para sus jugadores.

“La instalación de micrófonos en las canchas de Wimbledon y otros torneos, (micrófonos) capaces de registrar cada improperio murmurado, ha creado una generación de tenistas paralizados por la corrección política”, dijo el alemán, quien además se fue lanza en ristre al enfatizar: “en el tenis ya no hay rivalidades que entretengan, porque los jugadores están demasiado asustados de ser multados por insultar a sus oponentes”.

Pero el cuento no termina allí, porque la consecuencia más natural de dicha situación es, según el rubio que ahora vive en Londres y que es algo como un “desnaturalizado” alemán, que las “estrellas” guardan falsas amistades entre sí.

Los puntos sobre las íes

Lo dicho por Becker no es, en medio de todo, una novedad. Incluso, de acuerdo con su criterio se trata de un secreto a voces. Pero, más allá de la bandera de guerra que se pone en alto con las declaraciones del alemán y que deja a los jugadores en medio de un campo de batalla listo para atacar, vale la pena evaluar cuáles son las implicaciones detrás de las líneas de Becker.

Por un lado, están las referencias a un deporte que no se muestra como es… ¿Pero por qué no mostrarse como el ángel caído en desgracia que se es realmente? ¡Fácil! Porque se trata de una imagen que le resta reputación de marca al deporte. Es mejor mantener la tradición de pulcritud que extendió el tenis, y seguir siendo diferente al resto de deportes, que ser uno más…

Por otro lado, y quizá este es el más importante detrás de líneas, está la idea de que la corrección política es mala, y de que el deporte no es deporte si no se vociferan las apreciaciones que se tienen sobre los oponentes. Más allá, incluso, está la implicación de las formas de violencia como partes integrantes, no solo de los deportes, sino de sus protagonistas. Y, además, de las formas de violencia como legitimadoras de lo que se es y lo que no.

Cómo se construye el deporte y de qué manera sirve a la sociedad es una discusión que no debe ser dejada a la deriva, y mucho menos puesta al libre albedrío de cada actuación individual dentro o fuera de la cancha… También resulta necesario encontrar desde qué perspectiva se está viendo a los tenistas: si como personas dedicadas profesionalmente a un deporte, o como “personajes”, apelando a las palabras de Becker, que no se muestran como realmente son porque no pueden, porque están leyendo un guion.

Un punto más hay sobre la i si se pone en consideración qué tanto impacto podrá tener en los tenistas la presión de no reaccionar airadamente, o de no mostrar las emociones y los sentimientos en público, ahora que se habla tanto de la mentalidad como un factor fundamental en el éxito deportivo. Por supuesto, en un desenvolvimiento profesional que paga a los tenistas para vivir, una multa de diez mil o veinte mil dólares es todo, menos deseada. “¡Calle boca!”.

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Juan Molano. @Juankmolano. Ha volcado su afición por el deporte blanco y su carrera profesional como Lingüista al servicio del periodismo en tenis. Editor de contenidos para Match Tenis

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