EL OJO DE HALCÓN NO ATERRIZÓ EN BOGOTÁ

El colombiano Eduardo Struvay se acercó a la red, miró una de las líneas del otro lado de la cancha y se devolvió al fondo decepcionado, frustrado y creyendo tener la razón. “Pero si tiene dudas, por qué no pide el ojo de halcón”, dijo un periodista en la tribuna de prensa. El juez cantó la bola fuera aunque la sensación  que dejó en los aficionados es que alcanzó a morder un poco. El argentino Guido Pella se salvó de un quiebre que le hubiera dado otro rumbo a la historia. Algunas cámaras pequeñas en el campo central despistaron a muchos quienes pensaron que el tenista nacional había pasado por una simple desconcentración. Pero no.El ATP de Bogotá no contará este año con la tecnología que ayuda cuando la visión del ser humano falla. Y así como esa jugada, fueron varias las dudas a lo largo de la primera jornada en la que sólo restó confiar en la vista de los jueces de línea. “¿No hay? No tenía idea..”, dijo el argentino Juan Ignacio Lóndero.

ojo

Aunque el ojo humano capta una imagen en sólo 150 microsegundos, no es suficiente para ver con claridad los piques de una bola que, en una pista rápida y a 2600 metros del nivel del mar, toma velocidades increíbles. El sistema compuesto por mínimo cuatro cámaras que triangula las imágenes, con un margen de error de tres milímetros, ha sido fundamental alrededor del mundo para aplicar justicia desde 2006, año en el que la Federación Internacional de Tenis lo probó por primera vez en el Masters 1.000 de Miami.

Desafortunadamente el sonido de las palmas, acompañando el latido del ojo de halcón, no se escuchará este año en el Centro de Alto Rendimiento. La competencia hasta ahora comienza y con ésta las jugadas dudosas que desnudarán el temperamento de cada uno de los jugadores que osen desafiar al juez de silla. Porque sí, en esta oportunidad él será el que tenga la última palabra. No habrá reclamo, grito o pataleta que valga. Cuando el fallo esté dado será ley sacrosanta.

Señal Deportes (Camilo Amaya)

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