EL CORAZÓN DE UNA GUERRERA

Lagrimas que evocan nostalgia, pero seguramente las que empaparon sus ojos este miércoles en el Club Campestre de Medellín no fueron más que las de los bellos recuerdos que le dejaron sus más de 18 años en el profesionalismo. Catalina Castaño colgó la raqueta de manera oficial, pero su camino en el tenis, como ella misma lo afirma, proseguirá, “hoy culmino una etapa, pero se que empezará otra”. Ahora desde otra perspectiva buscará formar a jugadores para que intenten emular sus grandes actuaciones en el circuito profesional.

Foto: Fed Cup

Foto: Fed Cup

La vida de cada persona está escrita desde el momento de su nacimiento y para Catalina, una fiel creyente de la religión y el amor de Dios, quedó demostrado una vez más. En la misma ciudad donde golpeó un par de bolas por primera vez en un torneo profesional, por allá en 1994, fue la misma que le vio dar sus últimos raquetazos como jugadora activa. “Medellín fue muy importante para mí. Fue una de las ciudades donde jugué bastantes torneos, incluso, aquí dispute mi primer evento profesional. El cariño de la gente siempre ha sido grandísimo.”

Sin un gran talento, pero con la convicción de llegar a ser importante en el deporte blanco, Catalina Castaño Álvarez empezó desde muy joven a cosechar alegrías, que le fueron abriendo un camino en la actividad profesional. A sus 14 años viajó a Japón a disputar el Mundial de la categoría sub-14 y aunque era la tercera jugadora del equipo colombiano, detrás de Fabiola Zuluaga y Mariana Mesa, fue de gran importancia para ella. “Ver que Fabiola y Mariana siempre eran las que jugaban me hizo proponerme que iba a ser mejor que ellas”. Con la palabra trabajo como sinónimo de su nombre, la pereirana llegó a ser campeona sudamericana y posteriormente la número uno de la región con tan solo 16 años. Enero de 1997 marcó un punto de inflexión en  una corta carrera que ya le estaba dando frutos. En Barranquilla hizo historia al convertirse en la primera jugadora nacional en ganar la parada mundial de 18 años.

El momento más duro en la carrera de un tenista es dar el gran salto al profesionalismo. Atrás dejó su andar como juvenil y en abril de 1999 iba a llegar el primer título (ITF 10.000 Chile) de los seis que en definitiva iba a terminar logrando en individuales. Alcanzó el top 100 por primera vez en 2005. “Definitivamente un momento súper especial fue cuando rompí la barrera de los 100. Era algo que nunca lo había logrado”. Y luego, el 10 de julio del 2006, se llegó a posicionar en el puesto número 35 del mundo, callando más de una boca y demostrando que las batallas se ganan en la cancha y no fuera de ella. “Me levantaba todos los días y le decía a mi papá, estoy de 35 del mundo y no me lo puedo creer”, exclamaba en ese entonces Catalina, quien alcanzó dos finales en el circuito WTA en sencillos (Hungría y Cali), y ganó dos títulos en la modalidad de dobles junto a Mariana Duque Mariño (Bastad y Cali). Además, se convirtió en la única jugadora colombiana en llegar a disputar 50 series de Copa Federación. Triunfos ante competidoras de la talla de Na Li, Nicole Vaidisova, Patty Schnyder, Anna-Lena Groenefeld, Marion Bartoli y Paola Suárez, adornaron una carrera que sacó adelante a punta de amor propio, lucha y mucho sacrificio. Bien dicen que el sacrificio da sus réditos y esta fue una muestra más.

Esta guerrera, no podía terminar su carrera sin enfrentar una batalla más. Acostumbrada a superar cualquier cantidad de inconvenientes y siempre lograr sacarlos adelante, enfrentó ‘el partido más duro de su carrera’ apenas hace un año: un cáncer de seno. Fue muy difícil. No sabía qué hacer o para dónde agarrar. Me puse a llorar y lloré por varios días a escondidas, sin que mis papás o hermanas me vieran”. Pero la casta que la caracteriza y el gran corazón que posee, la llevaron a luchar contra este temido mal, que terminaría venciendo tras varios meses.

Con Dios en su corazón, la Biblia como el libro que le provee consejos y la música cristiana para darle ritmo a su vida, con 35 años Catalina Castaño emprende un nuevo camino en el tenis, que incluso desde antes de retirarse, estaba meditando. “Me encantaría poderle transmitir esa experiencia a las niñas que vienen a dar sus primeros pasos en uno de los torneos que más jugué y que más disfrute”. Actualmente es capitana de Copa Federación y espera guiar el camino de la mejor manera de sus dos primeras ‘hijas’ en los campos de juego, María Fernanda Herazo y Sofía Múnera.

About The Author

ANDRÉS VARGAS PERAZA: Periodista especializado en tenis. Exjugador de tenis con puntuación ITF. Miro el deporte desde una perspectiva diferente. Estuve en el lugar del deportista, ahora del periodista. Director y editor del portal www.matchtenis.com.

Comentarios

comentarios