DJOKOVIC ROMPIÓ LA TELARAÑA QUE LE ARMÓ MONFILS
En un partido atípico, el número uno del mundo avanzó a la final del US Open al vencer al francés por 6-3, 6-2 y 3-6 y 6-2. Foto: Us Open.

DJOKOVIC ROMPIÓ LA TELARAÑA QUE LE ARMÓ MONFILS

La primera semifinal del US Open entre Novak Djokovic y Gael Monfils tuvo todos los elementos de una novela de Kafka y evidenció a fondo la condición humana de los deportistas. Miradas asesinas, recriminaciones, marañas, diálogos sin palabras y hasta agresividad propia. Eso sí, al final una muestra de cordialidad cerró el capítulo final de un duelo excéntrico que tuvo al serbio como vencedor.

Más allá del tenis, lo que se vivió este viernes fue algo de inexplicable al punto de ser ficción. Djokovic alegando por las luces prendidas del Arthur Ashe, Monfils jugando de manera displicente como si no quisiera estar allí, ambos pidiendo la atención del fisioterapeuta, una camiseta rota por las manos, pero con la fuerza de la impotencia, alegatos con la juez para tomar bocanadas de aire y un público que recriminó con chiflidos lo sucedido.

A pesar de que los dos primeros sets fueron para el uno del mundo por 6-3 y 6-2, el francés despertó, quizá por el miedo a irrespetar a una de las aficiones más exigentes de los cuatro Grand Slam. El impulso del corazón le dio a Monfils para quitarle un set a Nole, para nutrirse de los aplausos y ganar de nuevo el respeto de la tribuna.

Sin embargo, en el cuarto parcial, desapareció el Gael frenético y volvió el apático, el que por momentos jugó sin mover las piernas y se limitó a poner la pelota del otro lado de la red. Esa telaraña por poco atrapa al mejor del momento, pero la inspección inquisidora de Boris Becker levantó al serbio y concluyó una historia a la cual nadie, ni siquiera los mismos protagonistas, le tiene una explicación.

Con esta victoria, Djokovic aumentó su paternidad sobre Monfils a 13-0 y accedió una vez por séptima vez a la final del último grande de la temporada. Hoy los números y los porcentajes no fueron importantes. La actitud sí. El marcador no sorprendió, el desarrollo del encuentro, similar a un electrocardiograma, sí.

“Aún me sigo preguntando qué pasó aquí y no tengo una respuesta. Por fortuna sigo adelante”, dijo Novak al final del encuentro.

Redacción Directv Sports

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