DJOKOVIC ACABA CON EL REINADO DE WAWRINKA

El uno del mundo no permitió que Stan Wawrinka defendiera el título logrado en Melbourne el pasado año y lo derrotó en otro partido largo a cinco sets. El serbio alcanzó su 15º final de Grand Slam y buscará conquistar por quinta vez el suelo australiano.

Foto:  Ben Solomon/Tennis Australia

Foto: Ben Solomon/Tennis Australia

Tal vez no fue emocionante como los dos enfrentamientos anteriores pero lo cierto es que brindaron un buen espectáculo. Djokovic eliminó a Wawrinka por 7-6, 3-6, 6-4, 4-6, 6-0 en la segunda semifinal del Abierto de Australia y disputará el trofeo junto a Andy Murray, quien ya estaba instalado en la definición desde la jornada anterior al vencer a Tomas Berdych.

El inicio del partido prometió emoción y mucha igualdad. Los servicios mandaban sobre las devoluciones en un encuentro donde la potencia era la principal protagonista. Con el recuerdo casi fresco de lo que sucedió el año pasado en el mismo escenario, donde el suizo se hizo con la victoria sobre el balcánico en los cuartos de final en un duelo excepcional, Djokovic demostraba que quería revancha. Sin embargo, el primero en dar la campanada fue el cuatro del mundo: quiebre en el cuarto set aunque posteriormente cedió su servicio en blanco, salvó luego dos set points y en el tiebreak se desmoronó como pendiente en tormenta. Un 7-1 en el desempate que parecía aniquilar las esperanzas de un helvético que se aferraba a su ilusión de volver a levantar la corona.

Pero en un partido que por momentos era deslucido había opciones para ambos. Wawrinka primero salió de una situación crítica en el primer game del segundo set (salvó dos bolas de quiebre) para sentirse con confianza y empezar a dar batalla ante el serbio. Quiebre en el sexto game que afianzó su nivel, puso en entredicho la supremacía que tenía el uno del mundo e igualó las acciones en un parpadeo. Djokovic abrió los ojos y ya estaba en igualdad de condiciones que su rival. Primer set que perdía en todo su andar en el actual abierto australiano.

Quien tomó la batuta del tercer episodio fue el de Belgrado. Se quedó con el saque de su rival y se adelantó con un 3-0 que tranquilamente pudo haber sido 4-0 y doble quiebre, sin embargo, allí hubo otro momento de descarrilo: entregó su servicio en blanco y permitió que Stan se sintiera como en casa, en el living. A pesar de eso, y con la mentalidad tan abrumadora que posee el actual jerarca del ranking masculino, logra hacerse con una nueva manga cuando su oponente servía para continuar con vida. El partido era un libro con historias tan opuestas, hojas que parecían ser muy diferentes a la anterior, frases cargadas con matices de misterio y zozobra. En el cuarto set Djokovic parecía tenerlo todo bajo control tras un quiebre en el amanecer pero Wawrinka no se dejó atrapar por la corriente y apenas vio su oportunidad lanzó dos zarpazos para volver a la igualdad y dejar un quinto set en suspenso. Todo como un thriller.

Pero eso, el suspenso, quedó debiendo en el parcial decisivo. De todo sucedió menos eso. El número uno del mundo fue una apisonadora alimentada por los desaciertos del cuatro del ranking (en un partido que poseyó 118 errores no forzados en total y apenas 69 winners). Djokovic cerró el partido con un ‘rosco’ que se traducía en una aparente fatiga o desasosiego del suizo que ejecutaba sus tiros de manera apresurada y sin dirección. Novak se siente aliviado, extenuado pero aliviado, derrotó a quien lo marginó de la copa el año pasado y esta vez quiere la quinta en la vitrina.

El serbio, ganador de siete grandes en su carrera (cuatro de ellos en Australia), intentará ante Andy Murray ser el segundo más ganador en Melbourne en toda la historia de este evento y quedar atrás de Roy Emerson, el más veces campeón con seis coronas. Un duelo que promete ser apasionante. Un duelo que se ha repetido cuatro veces en un Grand Slam y deja la serie con dos victorias por lado. ¿Quién romperá la estadística?

Redacción MATCH TENIS

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