CARTA A ALEJANDRO FALLA

Foto: Hiroshama Mano/ Copa Davis

Foto: Hiroshama Mano/ Copa Davis

Tuve la oportunidad de conocer Alejandro cuando recién estaba aprendiendo a coger una raqueta, fue hace varios años cuando su padre, Jorge,  llegó al Club Campestre de Popayán como entrenador, tenía tal vez 6 o 7 años.

Tuve la oportunidad  de verlo comenzar su fulgor en el tenis de la mano de su padre, quien en las sui generis canchas de arena del Club en Popayán, aprendió a jugar y a desarrollar ese juego agresivo e inteligente que lo llevaría pocos años después a jugar el Circuito Nacional junior, donde fue campeón en todas sus categorías,  a competir en la Gira Cosat, donde jugó con los mejores tenistas de Suramérica, ganando varias paradas, a ratificar su calidad con sus triunfos como Junior en los Grand Slam y posteriormente a incursionar en  el profesionalismo, donde, como dice el periodista Jorge Ramirez,  ” Alejandro fue el pionero de pioneros”

 Tuve inclusive la oportunidad de jugar muchísimas  veces con Alejandro, cuando tenía 10 años hasta que partió para Cali a la edad de 13 o 14 años,  teniendo yo más de 35 y el recuerdo más vívido que tengo de él, era su tenacidad, la fe en su juego, su entrega y sacrificio.

Tuve también la oportunidad de conocer a su maravillosa familia, su madre Elsa y sus hermanos Sebastian  y Kelly y sobre todo a su padre, Jorge, quien fue el verdadero artífice  de su carrera, quien con su inmenso sacrificio sacó adelante el tenis de Alejandro.

 Y ahora tengo la oportunidad, no de defenderlo, pues Alejandro es un hombre suficientemente maduro para soportar las críticas, sino para expresar que la ignorancia de sus detractores (incluyendo muchos periodistas, en su mayoría desconocedores de este hermoso deporte y desconocedores también de lo que es tener un hijo deportista y de lo que cuesta sacarlo adelante, sobretodo en nuestro medio)  hace  que sus críticas sean  totalmente injustas.

El país se acostumbró a destrozar  a sus héroes deportivos, emitiendo juicios infundados sobre sus  actuaciones deportivas que no agradan, olvidando completamente un pasado de gestas gloriosas, que en el caso de Alejandro Falla, fueron  las gestas de un pionero que la ha dado muchas glorias al país.

No hay que ser mal agradecidos, hay que ser todo lo contrario, agradecidos, agradecidos con Alejo. Nadie sabe el sacrificio por el que pasa un deportista de esta talla defendiendo los colores de una bandera de un país desagradecido.

Por Christián Perafán Simmonds

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