BENCIC ECLIPSA TORONTO

Con apenas 18 años, Belinda Bencic empieza a dejar estampada su firma en los grandes torneos del circuito femenino. La suiza selló una semana soñada en el WTA Premier 5 de Canadá al derrotar a Simona Halep en la final con parciales de 7-6 (5), 6-7, 3-0 y retiro, en dos horas y treinta minutos de juego, para levantar el segundo título y hasta el momento el más importante de su corta carrera. Para la rumana, en cambio, fue el primer desazón de la temporada en finales, pues hasta hoy cargaba con una efectividad que rozaba la perfección: tres de tres.

“Es una semana increíble, no lo puedo creer. Tuve que pelear mucho y es sensacional” comentó tras el sorpresivo desenlace del encuentro la jugadora helvética, que a lo largo de la semana derrotó a seis finalistas de Grand Slam y a tres exnúmero uno del mundo: Eugenie Bouchard, Caroline Wozniacki*, Sabine Lisicki, Ana Ivanovic*, Serena Williams* y Simona Halep.

Los quiebres fueron el común denominador del encuentro: quince rupturas entre ambas demostraron que el servicio no iba a determinar quien iba a levantar el cetro del tercer Premier 5 de la temporada. En cambio sí, los problemas físicos de Halep en una de sus piernas, empezaban a dar pistas que todo no marchaba bien de su lado. Entonces Bencic tomó la batuta del encuentro y con agresividad logró llevarse el set inicial después de un apretado tiebreak que apenas quedo en sus manos por dos puntos de diferencia (7-6 (5)).

El impulso de haber ganado esa primera manga, puso a pensar a Belinda que estaba muy cerca del título más importante de su corta trayectoria, más aún cuando logró un quiebre tempranero en el set, que le llevó a sacar para el partido. En ese momento, Halep se dio cuenta que podría sacar provecho de su experiencia en ese tipo de situaciones y empezó a poner la bola en juego. La lluvia de errores de la suiza no paró, quizás por la ansiedad de ver tan cerca ese anhelado trofeo. Su raqueta explotó contra el suelo al ver que la papeleta se había volteado y en un abrir y cerrar de ojos su tenis se diluyo al igual que el set (6-7 (4)).

Con la soberbia de una joven que apenas roza la mayoría de edad, la número 20 del mundo olvidó el lapsus que le hizo perder el segundo parcial. Irreverencia mostró en los siguientes tres games que quedaron de su lado y que hicieron que la rumana, mermada desde la parte física, de una vez por todas tirara la toalla y asumiera que esta final no se fuera de su lado.

“Fue un partido muy duro, Simona devuelve muy bien pero gracias a Dios lo pude dar vuelta” comentó la oriunda de Wollerau, que tendrá poco tiempo para festejar el segundo título de su carrera (Ganó Eastbourne en el mes de junio), pues el próximo martes en Ohio le espera una rival de mucho cuidado.  “Hoy voy a celebrar un poco” expresa entre risas, “aunque el martes tengo que jugar en Cincinnati ante Angelique Kerber”.

Redacción MATCH TENIS

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