ALEJANDRO GONZÁLEZ, EL HÉROE NACIONAL

Desde Montevideo – Magnifica la presentación de Alejandro González en Montevideo. Aún con poca experiencia en Copa Davis, el paisa fue el encargado de darle el pase a Colombia hacia los play-offs de ascenso al Grupo Mundial luego de llevarse el quinto punto de la serie ante Martín Cuevas por 6-4, 6-3, 6-1. El tenista de 26 años es el héroe de toda una nación.

Foto: Match Tenis

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¿Por qué González y no Falla? Eran las voces de muchos luego de la convocatoria que entregó Mauricio Hadad para la serie ante Uruguay. El propio tenista de Medellín, 90 del mundo, se encargó de entregar las razones del por qué de su convocatoria, le dio dos puntos de singles y el definitivo en una serie que desde el sábado empezó a cubrirse de tensión, presión y estrés. La segunda raqueta de la actualidad no se achicó ante el escenario turbio de Montevideo y a punta de garra, energía y pasión por un país guió a los nuestros para llegar a la eliminatoria de septiembre.

González tenía la victoria entre ceja y ceja desde la previa del quinto punto. El propio jugador lo confirmó al afirmar que quería gozarse el partido y darle la alegría a Colombia, que tenía ventaja de 2-0 al finalizar el viernes y el sábado, en el punto de dobles que parecía ser más tricolor que celeste, los hermanos Cuevas dieron el golpe, impulsaron a todo el Carrasco Lawn Tennis en una misma algarabía y dejaron en paridad la confrontación luego de la victoria de Pablo Cuevas ante Santiago Giraldo.

La actitud del colombiano fue de ganador desde el inicio. Fue no más que ganara el primer punto del encuentro para verlo apretar la mano como quien está a punto de llevarse un campeonato. Los saques mandaban en un duelo donde pestañear significaba perder terreno, donde dejarse contagiar por el más mínimo ruido externo provocaba salirse de foco. Así transcurrieron siete games donde el que servía se imponía, hasta que el colombiano dejó que la mente le fallara y que Martín Cuevas le quebrara el servicio. El charrúa sentía mejor las piernas, impactaba con firmeza y profundo y era quien proponía desde la línea de fondo. Estallaron los cientos de presentes locales en un solo grito pero González fue ajeno a ello y al contrario, se alimentó, recurrió a esa templanza que lo caracteriza, fue a la silla y recargó el tanque de oxígeno para empezar la remontada: quiebre, confirmación y una nueva rotura. Una faena de tres games donde el público no gritó el ‘olé’ pero que no fue impedimento para que el banco colombiano se envolviera en emoción.

El ritmo continuó para el capitaneado por Mauricio Hadad. Apenas inició el segundo parcial, el colombiano mantuvo firme la mano, la raqueta se conectó con la cabeza como no había pasado antes e inmediatamente empezó a quemar la mente del 420 del mundo. Un rápido 4-0 para González inició a marcar el camino que parecía corto; jugó largo, impactó la derecha con confianza, se afirmó en las devoluciones y con uno que otro passing le dio cátedra al local. Pero el partido traía un poco más de incertidumbre. Alentado por los espectadores y por un pequeño bajón del paisa, Cuevas recuperó una de las desventajas, se inclinó en la cancha y puso en modo thriller el segundo capítulo. Al sacar para estirar la ventaja, un game de infarto: set points que se le escapaban, un punto de break para el de casa y las rechiflas de los presentes que se convertían en desagravios con los visitantes: “Qué miedo ser colombiano”, o la desubicada apreciación de Rodrigo Sennatore, integrante del equipo uruguayo, que se atrevió a exclamar “Colombia es una diarrea”. González no se opacó, con la mente alejada de los silbidos del ambiente, sacó un set que valió oro, diamante, plata, rubí; cualquier material precioso que se encuentre sobre la faz de la tierra.

Las piernas empezaron a fallar en el cuerpo del uruguayo, el calor era asesino para el jugador que buscaba bañarse de gloria para la nación del sur; pero mientras la gasolina se iba de un lado, González llenaba el tanque con prepotencia. El colombiano se elevó al tener la hazaña a unos pasos, aniquiló la esperanza del menor de los Cuevas y cerró el partido al llevarse tres quiebres y al final, con una doble falta, un error que dejó más que claro el desgate de su rival. Brazo arriba y misión cumplida. Colombia derrotó a Uruguay.

González puso a festejar a todo un país. Fanático del tenis o no, los intrépidos que se atrevieron a ver la transmisión también sufrieron ante cualquier bola de quiebre desperdiciada por el de Medellín, ante una pelota que fuera mala o cuando Martín ganaba un punto y ponía a festejar a todos sus compatriotas. Con su mejor golpe, su mente, Alejandro González se vistió de héroe nacional para cerrar una serie que fue cargada de tensión; que puso a los nuestros a sufrir en más de una oportunidad por la avalancha que al parecer se venía. Un nuevo play-off, el cuarto y tercero consecutivo, ya lo tenemos en nuestras manos, solo falta que llegue septiembre para esperar que esta vez Colombia pase por primera vez al Grupo Mundial de la Copa Davis. No es para sacar el carro de bomberos, no es para que el Jefe de Estado de turno le entregue una casa; es para confiar un poquito más en el tenis colombiano. Es para celebrar que Alejandro González es el héroe del fin de semana. Quien nos tiene a un paso de la élite del tenis por naciones.

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